Simplemente dar

José Luis Barrientos León

 

La mano abierta,

sin contabilidad,

sin la trampa del naipe marcado.

 

Dar como quien respira,

o se desangra,

o simplemente calla.

 

No me importa su prisa,

su manera de andar sobre el prejuicio,

ni si prefiere el nido o la intemperie.

 

Cada quien, con su soga,

su laberinto,

su derecho al abismo o al milagro.

 

Si el mundo viene a cobrarnos las dudas,

a exigir el porqué de los motores,

a preguntar por qué gira la rueda

y por qué persistimos en el viaje,

no hay que gastar saliva en el testigo.

 

Usted bien sabe,

compañera, enemigo, ciudadano de a pie,

que explicar el amor es destrozarlo.

 

No hay bitácora,

no hay condiciones.

La rueda da sus vueltas porque quiere.

Y nosotros damos,

simplemente,

porque quedar vacíos es la única forma

de estar llenos de todo

 

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