La mano abierta,
sin contabilidad,
sin la trampa del naipe marcado.
Dar como quien respira,
o se desangra,
o simplemente calla.
No me importa su prisa,
su manera de andar sobre el prejuicio,
ni si prefiere el nido o la intemperie.
Cada quien, con su soga,
su laberinto,
su derecho al abismo o al milagro.
Si el mundo viene a cobrarnos las dudas,
a exigir el porqué de los motores,
a preguntar por qué gira la rueda
y por qué persistimos en el viaje,
no hay que gastar saliva en el testigo.
Usted bien sabe,
compañera, enemigo, ciudadano de a pie,
que explicar el amor es destrozarlo.
No hay bitácora,
no hay condiciones.
La rueda da sus vueltas porque quiere.
Y nosotros damos,
simplemente,
porque quedar vacíos es la única forma
de estar llenos de todo
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Autor:
Jose Barrientos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 29 de junio de 2026 a las 11:20
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 38
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Lualpri, Martha patricia B, Mª Pilar Luna Calvo, Maby De los Peña, Mauro Enrique Lopez Z., Texi, alicia perez hernandez, lacarmentere, Osler Detourniel, racsonando

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