En la estancia sombría,
el silencio azabache habita y se aposenta;
no hallo ninguna compañía,
solo esta luz que se ausenta
y el tiempo que en la sombra se fragmenta.
No hay son que el aire rompa,
ni paso que resuene en el vacío;
desnudo y sin más pompa
se agita el desvarío
y se disfraza el pecho de frío.
Espejo del deseo,
soledad que perturbas la mirada,
en tu calma yo veo
mi mente muy cansada
por una paz de ruido alimentada.
Se escucha latir fuerte
un pulso que en sí mismo se recoge;
no temo ya a la muerte
ni hay salmo que me enoje,
mi voz su propia red encoge.
¡Oh, soledad bendita,
puerto donde descansa el pensamiento!
Tu halo, alondra infinita,
consagra el movimiento
y devuelve a mi ser su sentimiento.
*****
-
Autor:
Salva Carrión (
Offline) - Publicado: 29 de junio de 2026 a las 07:21
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Poesía Herética, Mauro Enrique Lopez Z., Sheilo Sanz

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.