En la estancia sombría,

Salva Carrión

 

 

En la estancia sombría,

el silencio azabache habita y se aposenta;

no hallo ninguna compañía,

solo esta luz que se ausenta

y el tiempo que en la sombra se fragmenta.

 

No hay son que el aire rompa,

ni paso que resuene en el vacío;

desnudo y sin más pompa

se agita el desvarío

y se disfraza el pecho de frío.

 

Espejo del deseo,

soledad que perturbas la mirada,

en tu calma yo veo

mi mente muy cansada

por una paz de ruido alimentada.

 

Se escucha latir fuerte

un pulso que en sí mismo se recoge;

no temo ya a la muerte

ni hay salmo que me enoje,

mi voz su propia red encoge.

 

¡Oh, soledad bendita,

puerto donde descansa el pensamiento!

Tu halo, alondra infinita,

consagra el movimiento

y devuelve a mi ser su sentimiento.

*****

Ver métrica de este poema


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.