En mi jardín deje un espacio en el claro para que viva tu presencia.
Vuelan los colibríes esperando tus flores, las hormigas hacen rondas esperando sentir tu corteza.
En ese espacio supo sentirse tu ser, el pasto ya no crece dónde solía proyectarse su sombra.
Allí la lluvia, no moja el suelo, espera tu follaje cuál preludio de amor y vida.
En mi jardín que nunca habitaste, apagaste como una viajera que insiste en que encontró el lugar donde viviría el resto de su vida.
Llega el otoño a mi jardín y no caen tus hojas pesadas como condenas de promesas incumplidas.
Pasa el invierno y no veo tu cuerpo desnudo cubierto de sol y vestido de viento.
Llega la primavera y crece todo, vuelven las hormigas, te buscan mis libertades.
Y aún así, en mi jardín ya no crece el pasto, sigue esperando tu sombra.
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Autor:
Ianick Bielous Di Meglio (
Offline) - Publicado: 29 de junio de 2026 a las 02:43
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Annabeth Aparicio

Offline)
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