El viento cabalga manso por las ventanas
de pañuelos
Que ondean despedidas,
Trae la frescura de una noche impuntual,
Las calles están jalonadas de ecos infantiles,
Las nubes son globos aerostáticos perezosos,
Y los trinos anacrónicos remachan la urbe.
Me bebo un Adagio que sudan mis ojos exageradamente,
Y comienza a nevar...
Tres o cuatro motas de antigua felicidad,
se derriten en el asfalto de mis sienes,
Me repongo y pienso:
Solo es otra tarde de domingo,
Y el verano una máquina del tiempo.
Me despido de unos amigos que ya no tienen rostro,
Y no entiendo el verbo ser,
El verbo estar.
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Autor:
Paris Joel (
Offline) - Publicado: 28 de junio de 2026 a las 16:31
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, Hernán J. Moreyra, Ricardo Castillo., Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, ElidethAbreu, Sheilo Sanz, El Hombre de la Rosa, El desalmado, Pedro Novoa Pavon Novoa, Javier Julián Enríquez

Offline)
Comentarios2
Siempre es un placer leerte, Paris. Abrazos y música.
Gracias amigo Ricardo! Lo mismo digo. Abrazo 🫂
Genial tu hermoso versar estimado poeta y fiel amigo Pareís Joel
Saludos desde España
El Hombre de la Rosa
Gracias amigo Críspulo! 🫂 Abrazo.
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