Luna de clavos

Jhondy Algenys

La noche colgó una luna de clavos.

Nadie la mira demasiado: hasta la luz puede aprender a herir.

Abajo, las ventanas mastican silencio y las sombras ensayan mi nombre como si olvidarlo doliera menos.

Quise alzar la cabeza, pero el cielo también tenía espinas.

Desde entonces camino con los ojos bajos, no por miedo, sino porque aprendí que hay luces que no nacieron para salvar a nadie.

Y, aun así, cada madrugada la luna vuelve, clavada sobre el mundo, esperando que alguien la confunda con esperanza.

Comentarios +

Comentarios1

  • Malverso

    Me gusta ese verso cuarentaysietesílabo.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.