SEDÚCEME CON TU POESÍA...

alicia perez hernandez



SEDÚCEME CON TU POESÍA... Para Álvaro S. 

 

Sedúceme con tu poesía y escríbeme versos

que se incrusten en mi alma y en mi piel.

Lléname de besos desde el dedo del pie

hasta el cuello, sube hasta mis labios ¡Muérdelos!

...Llévame a tus brazos y hazme tuya, entre paréntesis.

Sedúceme a quererte toda la noche, para que rime con amor.

Brindemos con copas llenas de besos, deja correr

el hielo por mi espalda, bebe de mí la pasión que te doy.

Brindemos con vino Lambrusco, para emborrachar los sentidos,

y sentirnos sumergidos de pasión, como lava ardiendo que baje por mis piernas.

Abrázame Y Cíñeme A Tu Pecho Y Átame Y Seamos Uno Piel Con Piel.

Desanúdame ante tus ojos, deja caer el vestido a mis pies,

Llévame al aposento, desnuda mi alma y comulga conmigo,

bebe de mi piel, tus ganas de poseerme y de tenerme. 

Deja en mí, tu sabia de hombre fuerte, posesivo y rudo.

Sacúdeme hasta estremecerme en tus brazos fuertes.

Llévame a sentir tu hombría, en la desnudez de los dos

en tu esencia de hombre pasional, con tus ganas y las mías,

Llévame Al Centro De Tus Entrañas, Donde Esta Mi Deseo De Ti,

que tu corazón lata al ritmo del mío, excitados muy intensos,

que mi aroma de mujer, sea tu deseo, poseídos amarnos hasta el amanecer,

déjame quedarme con el oler de tu aroma, de hombre ardiente e intenso.

Quiero Que Conquistes Cada Centímetro De Mi Piel Con Tus Besos Mojados

llévame a ti y hazme verso en tus labios y poesía en tu piel desnuda. 

Déjame habitar tu piel con la tinta de mi sangre y ser de ti y para ti. 

Seducidos por la poesía y uniendo alma con alma y hueso con hueso. 

Quiero  Que El Verso Incrustado En Mi Carne Que Lleve Tú Nombre.

Estamos sentenciados a amarnos para toda la vida.

Somos destino y el destino siempre nos alcanza.

Reconozco que me sedujiste con tu poesía...

Ojos míos, de mi querer! Te amo, amor!

 

Alicia Pérez Hernández… México

No es la pluma la que escribe, es el alma

Todos los derechos reservados©

La ley de los salvajes

​Que se rasgue el cielo; que sepamos, al fin, que es la señal para perder la cordura.

Tu piel será mi absolución maldita: el instinto libre de poseerte.

Ya no hay leyes para el cuerpo bajo este techo derribado,

solo esta hambre de terminar en ti.

Que el mundo se atragante en su propio llanto

mientras te reduzco a polvo en nuestro tálamo de fango.

Que el final me encuentre profanando tu interior,

mientras sentencio tu pecho a mi ciega forma de reclamarte,

y que este acto sea el último espasmo soberbio de mi carne.

AUTOR: ÁLVARO SAMPAYO 

 

 



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