El tiempo es encuentro o desencuentros.
Niña vestida de mujer, su mirada no se ha perdido,
su sonrisa seguía intacta, enamorando lo más joven de un niño.
Esa niña no sabía que había un niño que no le perdía la luz,
atónico, perdiéndose en lo más preciado de su alma:
esos ojos bellísimos.
Su sonrisa lo hacía correr en un paraíso de ternura, sin que ella lo supiera.
Compartían el mismo espacio como lo hacen el sol y la luna,
pero el sol, que era "ella", no veía a la luna.
La luna siempre estaba pendiente del sol.
Es más, en algunas ocasiones la luna se posaba frente a "ella", el sol, pero nada.
La luna trataba de dar luz, pero siempre le tocaba dar luz por las noches, y con suerte
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Autor:
Enmascaradodelapoesia (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 27 de junio de 2026 a las 11:27
- CategorÃa: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
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