Fui a darle un beso
en su cuerpo yerto
de lino cubierto.
Dormía en su lecho
y sentí el duro peso
del hielo en mi pecho.
En este paso incierto
observo lo azaroso
de un rio muerto.
El sueño fue su reposo
y la muerte… un desierto
de blanco silencioso.
Ya no queda más rastro
de aquel vivo fuego,
solo el frío de un astro
en el azul de un ruego.
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Autor:
Salva Carrión (
Offline) - Publicado: 27 de junio de 2026 a las 10:25
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 31
- Usuarios favoritos de este poema: Salva Carrión, Annabeth Aparicio, Sheilo Sanz, racsonando, Osler Detourniel, Mauro Enrique Lopez Z., Begoña Varona (antes Nelaery), alicia perez hernandez, LOURDES TARRATS, Lualpri, EmilianoDR, Salvador Santoyo Sánchez, Nelly Cevallos - Liora, Maby De los Peña, Pedro Novoa Pavon Novoa, El desalmado

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