Con la mirada dulce de la Guadalupana
y una música alegre que me nace en el pecho,
siento que soy mexicana
cuando despiertan las fiestas
y el alma se me llena de trompetas y de cielos abiertos.
Escribo así de sus gentes,
con el cariño que añoro
como si hubiera vivido
esas tardes infinitas
paseando entre los parques,
bajo faroles antiguos y risas de colores.
Suenan mariachis en mi alma
aunque esté lejos del sueño,
aunque camine ciudades del mundo
con otros sonidos,
otros olores,
otros cielos distintos.
Y aun así,
entre calles desconocidas,
sigo escuchando las trompetas
que me arrastran suavemente
hacia un país adorado
que nunca pisaron mis pasos
pero sí mi corazón.
Entonces el arco iris se desborda,
los colores se me juntan sin saber por qué,
como señales secretas del destino
diciéndome bajito:
“es allí…
por donde tu alma pasea.”
Y aunque mi tierra esté desierta,
y Castilla parezca dormida y sin color,
yo la pinto de verdes imposibles,
de azules encendidos,
de luces de feria y luna mexicana,
porque así son mis sueños:
un puente de canciones
entre la llanura y el mariachi,
entre mi nostalgia
y ese México eterno
que vive dentro de mí.
@ Dama de las Algas
27 de junio del 2026
-
Autor:
Dama de las Algas (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 27 de junio de 2026 a las 00:33
- Comentario del autor sobre el poema: Hay lugares que se aman antes de conocerlos. Este poema nace de esa emoción profunda: del cariño por México, de la inspiración que despierta la Virgen de Guadalupe, la música de los mariachis y la alegría de un pueblo que habita en el corazón incluso desde la distancia. Es un homenaje a un país soñado, donde los colores, la esperanza y la nostalgia se unen para demostrar que, a veces, el alma puede viajar mucho más lejos que los pasos.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Noa Subin, Poesía Herética, Lualpri, alicia perez hernandez

Offline)
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