La memoria es, hoy,
Un poder aún no
Histórico.
Siempre, en todos los tiempos, ha habido analfabetos; aún así la incultura y la ignorancia siempre se habían sentido como una vergüenza; sin embargo nunca como ahora la gente había presumido de no haberse leído jamás un libro en su vida; de no importarle nada que pueda oler levemente a cultura, a simple conocimiento o que exija una inteligencia mínimamente superior a la del primate (en este sentido tómese como ejemplo a Donald Trump). Los analfabetos de hoy son los peores porque en la mayoría de los casos han tenido acceso a la escuela, a la educación: saben leer y escribir pero no ejercen. Cada día son más y cada día el mercado los cuidan más y piensa más en ellos.
La televisión cada vez se hace más a su medida; las parrillas de las distintas cadenas compiten más ferozmente en ofrecer programas pensados para una gente que no lee, que no entiende, que pasa olímpicamente de la cultura, que quieren que la diviertan o que la distraigan aunque sean con los crímenes más brutales en televisión. El mundo entero se está creando a la medida de esta nueva mayoría que no vemos pero que está ahí, aparentemente y de momento, silenciosa. Todo es superficial, frío, primario para que ellos puedan entenderlo y digerirlo.
Ellos son, socialmente, la nueva clase aunque siempre será la clase dominante por su analfabetismo y su incultura, la que impone su falta de gusto y sus morbosas reglas. Y así nos va a los que no nos conformamos con tan poco; a los que aspiramos a un poco más de profundidad ética, política y moral.
Este artículo lo tengo en mi libreta de notas escrito en 2018, nunca lo publiqué en ningún medio periodístico tradicional o digital – la breve reseña a Donald Trump la he añadido ahora -, pero un tiempo después de este escrito empecé a ver, saber y comprender del por qué se registraba altas estadísticas de suspensos en los colegios, los institutos e incluso en las universidades entre el alumnado: todo era, y sigue siendo, un plan programado para generar fracaso escolar, después baja calidad laboral y peor aún trabajos peores renumerados; si a todo esto se suma la escasez de trabajos, la carestía de la vida, de los alquileres de las viviendas y peor aún la compra de ésta, ¿Hacia dónde están dirigiendo a la juventud aparte de su radicalismo social y político?. Yo creo ver que al final lo que se pretende es que esta juventud, la que podría ser la mejor preparada de los últimos 600 años, sea dirigida hacia cuerpos policiales y ejércitos privados como carne de cañón, como mercenarios para Gobiernos nacionales o más cercanos a la sociedad: Mañana, cuando la situación sea límite ¿Quién y quienes saldrán a la calle a matar y defender las vidas de los que serán los nuevos amos del mundo? ¿Acaso no se les pagará por y para ello? ¿Y si no, de qué iban a comer? Ya veremos.
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Autor:
Nkonek Almanorri (
Offline) - Publicado: 26 de junio de 2026 a las 16:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Una voz, EmilianoDR

Offline)
Comentarios1
Soberbia estimado Nkonek Almanorri. Eso está desintegrando esta generación y de allí parte la violencia, junto con el desamor.
Dios le bendiga por esta publicación, porque evidencia el trasfondo del circo que se ha montado, pero la cabeza de esa elite no es Trump ni los poderosos soberbios, sino, una potestad espiritual.
Esta generación que está desintegrando a la sociedad no es tanto el problema: ya está muerta. El problema es la generación que la está apoyando, jaleándola, acompañándola y que será la generación que alargará la agonía. Coincido con usted que la cabeza de esta organización del mal no es este tal Trump, éste es el bufón que pone su imagen.
Agradezco su opinión, gracias.
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