Con una cuenta se alaban,
con otra se dan razón;
se comentan y se besan
bajo el mismo corazón.
Cambian nombre, cambian foto,
pero no cambian la voz;
se leen entre ellos mismos
y se llaman “revelación”.
Se aplauden con cuatro manos
que nacen del mismo cuerpo;
nadie llega desde fuera
a confirmar el invento.
Cuatro cuentas, un poema,
cien halagos, cero riesgo:
mucho ego en la vitrina,
poco verso, mucho espejo.
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Autor:
Loiiz. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de junio de 2026 a las 15:49
- Comentario del autor sobre el poema: He sido espejo, he escuchado mi nombre más de la cuenta, he confundido intensidad con certeza y atención con verdad. Por eso escribo esto: no para señalar, sino para recordarme que el poema no es un pedestal, que la voz no se hereda por repetición, y que el verdadero trabajo empieza cuando el ego calla y la verdad asoma.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Tommy Duque

Offline)
Comentarios1
Por eso hay que escribir por amor a lo que se escribe y desde donde se escribe, no por amor al halago, eso, vale pero es efecto no causa.
Dios le bendiga.
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