Por las calles de mi pueblo

El escriba de la penumbra

Caminando por las calles de mi pueblo, el alma se detiene,
como si el tiempo, al verme, se inclinara y me retuviera.
Besos y abrazos de antaño flotan en cada esquina,
con un saludo fresco, como brisa, como vida.

El arroyuelo, espejo de mis primeros pasos,
me lleva de regreso al niño que soñaba en silencio,
donde aprendí a nadar, sin miedo a los fracasos,
donde cada ola era un eco, un impulso, un comienzo.

La cancha de fútbol, escenario de mis sueños dorados,
las tardes se alargaban después de la escuela,
cada gol era un grito, cada paso, un legado,
y en cada juego, la libertad era mi estrella fiel y bella.

Mi escuela, mi refugio, mis sueños en tinta,
las voces de mis amigos, como un coro que no se apaga,
y el colegio, gran faro, donde mi infancia se pinta,
donde crecí, sin saber que el tiempo lo guardaba todo, como una saga.

Qué vida tan plena, intensa, y sin prisa,
cada risa, cada juego, era un tesoro escondido,
y hoy, al volver, siento esa nostalgia precisa,
preguntándome por qué no vi, que era mi mejor vida, mi único abrigo.

Que esa fue la parte más bella, la más verdadera,
una etapa que se fue, como un susurro en primavera,
y hoy, entre recuerdos, mi corazón espera,
que cada paso me lleve de nuevo a esa primavera.

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Comentarios1

  • alicia perez hernandez

    Cuando somos niños somos felices con poco y una pelota y los amigos con quien jugar, el colegio el encuentro diario con el salón de clases y la mirada de aceptación de la maestra, no hay miedos, no hay prisa por crecer, todo lo contrario el camino a casa y a la escuela lo sabemos de memoria, y todo eso se va almacenando en la memoria y no tenemos tiempo frustrarnos porque somos felices pero creemos que es norma juaga, reír, sentir abrazos y besos de mamá, tenemos un tesoro escondido, es eso escondido y de adultos tenemos soledad, tristeza, abandono, heridas abiertas que no cerramos, pero nos las hicimos ya de adultos, porque el niño que nos hizo feliz esta escondido, necesitamos a regresar a esos recuerdos que lo curan todo, porque se puede volver a ser feliz con los recuerdos, que el niño adulto traiga esa alegría que retumbaba cuando reía, que saque las fotos del balón y sus amigos, que refresque los besos y los abrazos que lo abrigaron, nos cuesta recordar cuando es como inyectarte vitaminas, cuando yo tengo recuerdos de la casa donde viví me doy cuenta que ese fue el tiempo mas feliz de mi vida. Un abrazo. Disculpa eso aprecie en la lectura de tus versos. Déjate llevar de nuevo por esa primavera para que vuelvas a ser feliz.



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