El espejo del desprendimiento

José Luis Barrientos León

 

Nadie pierde lo que no ha tenido,

pero en el laberinto de la memoria

dar es la única posesión verdadera.

 

No hay mérito en el oro que se guarda,

sino en la moneda que se arroja al río,

cuyo viaje ignoramos.

 

Dar es aceptar que el tiempo es un tigre que nos desgarra,

pero saber que somos ese tigre.

Un acto que prescinde del testigo,

de la vana geometría de las causas,

del espejo que duplica las formas en la sombra.

 

No hay que interrogar a la esfinge del desierto,

ni descifrar el curso de los astros.

Dar es simplemente el riguroso olvido de uno mismo,

un eco que se pierde en la alta noche,

el azar que se confunde con el destino

 

Ver métrica de este poema


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.