La voz bajo la sombra del sabino,
tímida y rosada de un rosal vivo,
elevó una plegaria de azucenas
al infinito, en un agradecido.
Una oruga de negruzco rencor
se burlaba del rezo con cinismo,
mientras su pobre entender naufragaba.
Habita un frío, un vacío sin fondo,
hecho de un color a veces azulado,
negro azabache como su propio cuerpo.
Dos miradas ante el mismo cielo:
una eleva un canto blanco al viento,
la otra tan solo carga con migajas.
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Autor:
Luis Rayo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de junio de 2026 a las 15:32
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 38
- Usuarios favoritos de este poema: Annabeth Aparicio, Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z., Nelly Cevallos - Liora, WandaAngel, racsonando, Mª Pilar Luna Calvo, Sheilo Sanz, Osler Detourniel

Offline)
Comentarios1
Luis,
Encontré muy sugerente el contraste que construyes entre esas dos miradas. Sin necesidad de convertirlas en un discurso explícito, las imágenes hacen visible dos formas muy distintas de habitar el mismo cielo.
También me pareció acertado el uso del color a lo largo del poema: el blanco, el rosado y el negro no funcionan solo como elementos descriptivos, sino como una extensión del estado interior de cada presencia. Ese juego simbólico le da unidad al texto y conduce con naturalidad hasta el cierre.
Gracias por compartir tu poema.
— LIORA
Nelly te agradezco mucho tu comentario, eres muy amable al compartirme lo que pensaste sobre el poema. Gracias.
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