MAGIA Y MIGAJAS

Luis Rayo

La voz bajo la sombra del sabino,
tímida y rosada de un rosal vivo,
elevó una plegaria de azucenas
al infinito, en un agradecido.

Una oruga de negruzco rencor
se burlaba del rezo con cinismo,
mientras su pobre entender naufragaba.

Habita un frío, un vacío sin fondo,
hecho de un color a veces azulado,
negro azabache como su propio cuerpo.

Dos miradas ante el mismo cielo:
una eleva un canto blanco al viento,
la otra tan solo carga con migajas.

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