Unos viven, otros mueren... y algunos nacen
La vida es incierta.
Los momentos llegan y se van. Las olas descienden, se levantan y nunca dejan de moverse.
La luna aparece, se oculta y continúa su recorrido en el universo.
Pero hay algo que llevo en el corazón: todo ocurre por una razón, aunque muchas veces no logremos comprenderla.
En un instante llegan la incertidumbre y el dolor; en otro, la alegría vuelve a florecer.
Unos viven... otros mueren... otros nacen.
La vida continúa su camino.
Cuando un niño llega al mundo, todo se llena de esperanza, de sonrisas, de abrazos y del milagro de un nuevo comienzo.
Pero cuando un ser querido parte, el silencio invade el alma. La tristeza, la nostalgia y el vacío ocupan un lugar que solo el tiempo nos enseña a comprender.
Vivimos intentando disfrutar cada instante, porque ignoramos cuándo llegará el último.
Y cuando alguien se va, comprendemos el verdadero valor de los momentos compartidos.
Gente nace, otros mueren, unos viven sin comprender la razón.
Todo es incierto cuando escapa de nuestro control.
El escenario de la vida parece una película que avanza sin detenerse.
Muchos observan, otros simplemente miran, y no todos sienten lo que acontece a su alrededor.
En esencia, la vida nos invita a contemplarla con libertad, mientras los instantes se escapan sin cesar.
Como el reflejo de una historia ya vivida, el tiempo se lo lleva todo, como un suspiro arrastrado por el viento, dejándonos únicamente el recuerdo de haber existido.
La vida transcurre. El mundo gira y, muchas veces, no sabes hacia dónde vas.
Solo tienes la certeza de que debes recorrer el camino con firmeza, tenacidad y la valentía de seguir adelante.
La existencia misma te invita a comprender que cada instante es un regalo, que cada amanecer es una nueva oportunidad.
Disfruta cada momento, porque nadie tiene la certeza de que el mañana llegará.
Y quizás, ahí radique el verdadero sentido de la vida: vivir plenamente el presente.
Nadie sabe lo que sientes cuando expresas, sin esperar, aquello que habita en lo más profundo de tu alma.
Tus lágrimas caen sobre la almohada, silenciosa testigo de las huellas de tu caminar.
Mientras recuerdas, con alegría, a quienes llegan a la vida sin cesar, también abrazas en tu corazón a quienes partieron, porque nunca dejan de existir mientras permanezcan en tu memoria.
El tiempo pasa.
Recordamos a quienes compartieron nuestra vida, lloramos cuando alguien parte y sonreímos cuando una nueva vida nace.
Porque se siente en el ambiente, en el aire, en cada espacio que habitamos.
Así es la existencia.
Unos viven... otros mueren... y otros nacen.
Y la vida, simplemente, continúa.
A.V.A.N.
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Autor:
A.V.A.N. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de junio de 2026 a las 14:15
- Comentario del autor sobre el poema: En estos momentos de desastres naturales especialmente en Venezuela, me nació esta inspiración con emociones encontradas de los acontecimientos mundiales y los sucesos que vive el mundo actualmente. Desde guerras hasta partidos de football. La cintradicciòn de siempre. Seré un soñador utòpico, pero quisiera que todos sean felices y se viva en oaz.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco

Offline)
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