AVISO DE AUSENCIA DE Daniel Omar Cignacco
Si existen las musas, estoy en busca de una.
Si existen las musas, estoy en busca de una.
Es preferible que se hieran en la distancia.
La hora impar
administrará los remordimientos.
Ningún occidente
dará hospedaje a la absolución.
Daniel Omar Cignacco © 2026
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Autor:
Daniel Omar Cignacco (
Offline) - Publicado: 25 de junio de 2026 a las 09:33
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema propone que ciertas rupturas exigen atravesar el dolor y la distancia como una forma de verdad. La "hora impar" simboliza un tiempo de excepción en el que la conciencia administra el remordimiento, mientras que la ausencia de un "occidente" capaz de hospedar la absolución sugiere la imposibilidad de encontrar una redención externa. El texto plantea así una reflexión sobre la culpa como experiencia irreductible y sobre la aceptación de aquello que no puede ser perdonado ni revertido.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 25
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Noa Subin, Carlos Gómez, jan Janito, Mauro Enrique Lopez Z., Poesía Herética, racsonando, Sheilo Sanz, Nelly Cevallos - Liora, Antonio_cuello, Lualpri, rosi12, Begoña Varona (antes Nelaery), Salva45, Maby De los Peña

Offline)
Comentarios5
Eres un maestro en el arte de la palabra,
capaz de construir versos perfectos que,
a la vez, tocan las fibras más sensibles del alma.
Saludos cordiales
Muchas gracias por tu lectura tan atenta y por la generosidad de tus palabras.
Me alegra especialmente que hayas percibido esa intención de despojar al amor de cualquier artificio. Quise acercarme a ese territorio donde el afecto ya no puede sostenerse en las idealizaciones y queda expuesto en su fragilidad más humana: el deseo que persiste mientras algo esencial se desgasta.
Tu observación sobre la tensión entre el cuerpo y la emoción me resulta muy valiosa. Creo que, en efecto, el poema encuentra su centro en esa contradicción, y que la imagen final intenta condensar no una conclusión, sino una forma de intemperie: la de quien permanece frente a aquello que ama aun cuando ya no puede reconocerlo del todo.
Te agradezco profundamente el tiempo dedicado a la lectura y la profundidad de tu comentario. Comentarios como el tuyo enriquecen el diálogo que todo poema aspira a sostener con sus lectores.
¡Daniel Omar Cignacco!
¡El placer es enteramente mío!
Agradezco enormemente la profundidad y la generosidad de tu respuesta.
Me alegra sobremanera que mi lectura haya sido tan atenta y que hayas percibido la intención detrás de mis palabras.
Tu explicación sobre despojar al amor de artificios y presentarlo en su fragilidad más humana es fascinante. Capturas la esencia de lo que intenté expresar: ese afecto que persiste a pesar del desgaste, anclado en el deseo.
Tu comentario sobre la tensión entre el cuerpo y la emoción es particularmente valioso para mí. Me complace que hayas identificado ese centro de contradicción en el poema y que la imagen final te haya transmitido esa sensación de "intemperie", de permanencia frente a lo amado, incluso en la incertidumbre.
Agradezco profundamente tu tiempo y la riqueza de tu reflexión. Comentarios como el tuyo son los que verdaderamente nutren el diálogo entre el poema y el lector.
¡Gracias a ti por tu obra y por esta hermosa conversación!
La verdad: lo he leído atentamente y lo primero que percibo es que es un poema de una frialdad profunda, me da la impresión como que corres, huyes de las emociones propias y dejas que cada cual hable, lo interprete: es una decisión cuasi estética.
Hay algo que no entiendo y por ello pregunto: ¿A quién se hiere?
Un saludo.
Respuesta a Nkonek Almanorri
Tu lectura es bastante precisa en un punto: hay una decisión estética de retirar la voz confesional directa y dejar que el sentido quede más distribuido, menos “sostenido” por una emoción explícita. Esa frialdad que percibes no es ausencia de emoción necesariamente, sino su desplazamiento hacia los bordes del lenguaje.
Sobre tu pregunta —“¿A quién se hiere?”— la respuesta no es unívoca, y en ese sentido el texto se comporta más como una superficie de tensión que como una escena con destinatario claro.
Se hiere, primero, al propio lenguaje: porque se lo empuja a decir sin amparo emocional, como si tuviera que sobrevivir sin la muleta de la confesión.
Pero también se hiere a la expectativa del lector que busca un sujeto definido del dolor: alguien que sufra, alguien que diga “yo”, alguien que cierre el circuito afectivo.
Y si se lo lleva un poco más lejos, podría decirse que la herida es estructural: no recae sobre una persona concreta, sino sobre la idea de que siempre debe haber un “alguien” identificable detrás del daño.
Dicho de otro modo: la herida no es necesariamente biográfica, sino de percepción. El texto trabaja ahí, en ese punto donde el sentido se abre y ya no protege a nadie en particular.
Si quieres, puedo leerlo contigo desde otra clave (más emocional, más simbólica o incluso más política del lenguaje) y ver cómo cambia esa pregunta.
Daniel,
Hay textos que necesitan muchas páginas para abrir una reflexión; este consigue hacerlo en apenas unos versos.
La progresión entre la distancia, el remordimiento y la imposibilidad de la absolución construye una secuencia muy sólida. Cada afirmación parece conducir inevitablemente a la siguiente, hasta desembocar en un cierre que deja al lector habitando esa incomodidad.
Cuando un poema dice poco y, sin embargo, permanece resonando después de la lectura, es porque ha encontrado la medida justa de la palabra.
Un gusto leerte.
— LIORA
Gracias Nelly siempre por la lectura tan profunda de mis poemas.
Ante una situación de desentendimiento, lo mejor es observar desde la distancia para poder analizar mejor lo sucedido, aunque sé que es muy difícil.
Así, en la lejanía, se puede asumirlo mejor.
Dicen que el tiempo todo lo cura.
No sé si es verdad, pero igual ayuda.
Muchas gracias por hacernos reflexionar, Daniel.
Saludos cordiales.
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