No fue la tormenta lo que me rompió,
sino descubrir
que el refugio también tenía grietas.
Confié mis llaves
a una casa que creía segura,
y una noche encontré la puerta abierta
sin que nadie quisiera admitirlo.
El error fue una piedra en el camino,
pero la mentira fue el río
que la convirtió en distancia.
Porque hay heridas
que no nacen cuando algo ocurre,
sino cuando la verdad
decide esconderse detrás de un muro.
Yo no discutía con los hechos,
discutía con las sombras.
Con esa extraña sensación
de sostener una brújula en las manos
mientras alguien insistía
en que el norte estaba en otro sitio.
Y lo más triste
no fue perder la razón por un momento,
sino perder la tranquilidad
que sentía al creer en tus palabras.
Ahora camino entre recuerdos
como quien atraviesa un jardín
después del invierno,
reconociendo las flores,
pero preguntándose
qué parte de ellas sigue viva.
Quizá el tiempo reconstruya los puentes.
Quizá las aguas vuelvan a estar quietas.
Pero hay decepciones
que no nacen del daño,
sino del instante exacto
en que descubres
que la persona en la que confiabas
decidió esconderte la verdad.
Y desde entonces,
lo que intento recuperar
no es lo que ocurrió,
sino la paz
que existía antes de saberlo.
No me rompió la verdad que escondiste; me rompió descubrir que fuiste capaz de esconderla
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Autor:
La Chica de los Versos (
Offline) - Publicado: 25 de junio de 2026 a las 03:58
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri

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