Donde más duele el silencio

todo

No fue el error lo que más ruido hizo,
sino el eco de mi silencio después.

Construí fronteras para proteger mis miedos,
y terminé cruzando yo mismo
las líneas que juraba defender.

Cuando la verdad llamó a la puerta,
no tuve el valor de abrirle;
preferí esconderme tras palabras débiles,
como quien intenta tapar una tormenta
con las manos.

Hoy no escribo para borrar nada,
porque hay huellas que merecen quedarse.
Escribo porque por primera vez
veo el peso de aquello que negué,
y porque algunas decepciones
nacen mucho antes del error:
nacen en el instante
en que uno elige no ser sincero.

Quizá lo más triste
no sea haber fallado,
sino haber tardado tanto
en admitir que lo hice.

Y aunque no espero que este dolor cambie de forma,
necesitaba que supieras
que hay arrepentimientos
que llegan tarde,
pero llegan para quedarse.



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