Desperté con la sensación
de haber sido usado mientras dormía.
No físicamente.
Hubiera sido más simple.
Era algo más preciso:
alguien había entrado a mi cabeza
y movido apenas unos centímetros
todo aquello que me mantenía humano.
Las sillas seguían ahí.
Las ventanas seguían ahí.
Incluso mi nombre respondía cuando lo llamaban.
Pero había una distancia insoportable
entre las cosas y su significado.
Observé mis manos durante horas
tratando de recordar
si alguna vez tocaron algo
sin intención de destruirlo.
La gente en la calle sonreía
como animales entrenados para ignorar el matadero.
Hablaban del clima, del amor, del futuro,
con esa fe doméstica
que poseen quienes nunca se han visto realmente por dentro.
Yo sí.
Y desde entonces entendí
que la conciencia no fue un regalo,
sino una herida evolutiva
que aprendió a pronunciar palabras.
Nadie se rebela de verdad.
Solo decoran sus cadenas:
unos con dinero,
otros con religión,
otros con cuerpos hermosos
que se pudren más lentamente.
La diferencia entre vivir y sobrevivir
es apenas estética.
Y aun así,
cada mañana me levanto,
me peino,
hago café,
respondo mensajes,
como si el hábito fuera suficiente
para disimular el
espanto
de existir sabiendo demasiado.
Dp
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Autor:
Lisseth26 (
Offline) - Publicado: 24 de junio de 2026 a las 01:01
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, Poesía Herética, Tommy Duque

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