¡Mi Sapito enamorado!

racsonando



¡Sapito enamorado!

 

Don Rin Rin renacuajito, en su charca enamorado

va sonando, su trompeta y su rin rin.

Con su boca apretadita, zapatitos, corbatín,

suena, suena muy galante, su trompeta y su flautín.

Tiene boca pintadita, rojo, rojo carmesí,

y su besar no tiene fin.

Dime, dime princesita, ¿quieres ser renacuajita,

mi Ranita bailarina?

Si al besarte tú has cambiado,

es un beso que ha prendado

mi besar de querubín.

Ven a verme a mi charquita.

Soy Sapito enamorado

y al besarte, ¡muaaa, muaaa¡

¡mi Ranita saltarina!

No eres hada, ni madrina

¡Ah mi amada saltarina, baila, baila bailarina!

¡Es Ranita, y solo, solo para mí!

¡Es Ranita para mí!

Y ya mi charca es un festín.

Y Don Rin Rin renacuajito, que al besar ya tiene novia,

se pasea por su charca, muy galán y convencido.

y por supuesto ¡un Sapito más feliz!

 

Racsonando Ando /Oscar Arley Noreña Ríos.

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  • Autor: Racsonando (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 22 de junio de 2026 a las 23:40
  • Comentario del autor sobre el poema: ¡Sapito enamorado! Hay historias que nacen para ser contadas y otras que parecen haber nacido para ser cantadas. ¡Sapito enamorado! pertenece a estas últimas. Inspirado en el universo travieso de los personajes que habitan las charcas de la imaginación, este poema recrea la figura de un pequeño renacuajo que descubre el amor y decide celebrarlo con toda la alegría que cabe en su corazón de sapito. Entre trompetas, flautines, corbatines y besos de cuento, el protagonista emprende una divertida serenata dedicada a su ranita soñada. Con un lenguaje sencillo, musical y juguetón, la composición evoca el encanto de las rondas infantiles y de las narraciones rimadas que han acompañado la infancia de generaciones enteras. Sin embargo, más allá de su tono festivo, la obra también celebra la ilusión de quien encuentra compañía, la emoción de sentirse correspondido y la felicidad de compartir los pequeños milagros de la vida cotidiana. La musicalización de este poema potencia su naturaleza alegre y teatral, convirtiendo cada verso en una invitación al juego, al baile y a la sonrisa. El resultado es una canción luminosa, de espíritu infantil y corazón entrañable, donde la charca se transforma en un escenario de fiesta y el amor en una melodía capaz de saltar de nenúfar en nenúfar. Porque, después de todo, hay amores que no necesitan castillos ni coronas. A veces basta una charquita, una trompeta, una ranita bailarina... y un sapito dispuesto a cantar su felicidad al mundo entero. Y así, entre brincos, serenatas y besitos de cuento, Don Rin Rin renacuajito descubre el mayor de los tesoros: que la vida siempre suena mejor cuando se canta en compañía.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 11
  • Usuarios favoritos de este poema: Noa Subin, Lualpri, Poesía Herética, LOURDES TARRATS, racsonando, alicia perez hernandez, Tommy Duque, Salvador Santoyo Sánchez, Annabeth Aparicio
  • En colecciones: Improntas de Tinta y Trompeta.
Comentarios +

Comentarios2

  • Noa Subin

    Tu poesía es el refugio donde el alma descansa
    y encuentra la verdad que las palabras comunes
    no pueden explicar. Una obra que permanece en
    el corazón como un lugar seguro, luminoso y
    profundamente verdadero.
    Un saludo elevado.

  • Salvador Santoyo Sánchez

    Buena historia croac, croac.

    Saludos estimado Racsonando



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