Es raro,
lo que estoy a punto de escribir.
Jamás llegó a pasar.
Y aun así,
lo extraño muchísimo.
Como si lo hubiéramos hecho
una infinidad de veces.
Como si hubiera vivido
mi vida entera ahí.
Más veces de las que puedo recordar,
me imaginé
recostando mi cabeza sobre tu pecho.
Solo los dos.
Acostados en silencio.
Mientras afuera,
el mundo seguía haciendo
el mismo ruido de siempre.
Y en esos instantes,
mientras descansaba,
por primera vez
en muchos años,
dejaba de pelear conmigo mismo.
Era hasta algo gracioso
de imaginar.
Tú.
Apenas siendo un poco más alta
que un minion.
Tan pequeñita.
Esbelta y frágil,
que cualquier persona
que nos viera juntos
pensaría que yo debería ser
la persona que te protegiera.
Siendo totalmente lo contrario.
Porque para mí,
tú fuiste quien me salvaba.
Yo imaginaba tu respiración
debajo de mi mejilla.
Tu dulce voz
cayendo lentamente
sobre mis pensamientos.
Tus pequeñas risas
derritiéndome el alma.
Y sentía algo
que hasta el momento
me da miedo admitir.
Descanso.
Una sensación de paz.
De descanso verdadero.
Como si toda esa tristeza vieja
que llevo cargando desde niño
por fin encontrara
un lugar donde acostarse.
Y lo más extraño de todo
es que realmente nunca pasó.
Pero lo pude sentir.
Lo sentí tan claro,
que a veces podría jurar
que sí vivimos ese momento.
En alguna vida
que ya está perdida.
En algún lugar.
En algún rinconcito
que Dios no me permitió vivir.
Porque cuando te imaginaba
hablando bajito,
con mi cabeza recostada
sobre tu pecho,
yo dejaba de sentirme
este hombre enorme,
cansado,
roto.
Me sentía pequeño.
Y qué cosa tan maravillosa
y al mismo tiempo tan triste es esa.
Encontrarse con alguien
frente a quien uno desea
volverse pequeño.
Pequeño para descansar.
Pequeño para llorar.
Pequeño para no tener que resolverlo todo.
Y dejar de sostener
el mundo un rato.
Hay casos donde una persona
habita más en la imaginación
y en el deseo
que en la realidad.
Quizá por eso
me duele tanto.
Porque jamás te tuve
de la forma en que estoy escribiendo.
Pero todo mi ser
ya conocía tu ausencia.
Y eso me hace pensar
que el amor más profundo
no siempre nace
de lo vivido.
A veces nace
de aquello que jamás ocurrió.
Y aun así,
nos cambia para siempre.
Yo te juro
que nunca descansé
sobre tu pecho.
Pero cada vez que te tenía cerca,
sentía que podía cerrar los ojos
sin miedo a la vida.
Y ahora entiendo
que quizá eso era
lo que realmente amaba de ti.
-
Autor:
O. B. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 22 de junio de 2026 a las 15:34
- Comentario del autor sobre el poema: Dije que ya no iba a volver a escribir sobre ella, pero henos aquí jaja. Aunque creo que este escrito es mas sobre mi mismo que sobre ella
- Categoría: Triste
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais
- En colecciones: Para (C. R.), Para (O.B.).

Offline)
Comentarios1
uyyyy, esta canción si q va con el tema XD
https://m.youtube.com/watch?v=nPFH5xLcHjg
Ay wey, como extrañaba tus poemas ajajajaj
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.