Consummātum est

Yamel Murillo



Sí, también lo sé, no lo he olvidado; este año tampoco. En esos escalones entre las hojas largas del teléfono que husmeaba tras nosotros, no quedó vacía tu angustiada dirección.

Me equivoqué, no era allí. No lo fue.

Tus fallas no lo eran. Peleaste hasta el final

tus buenas batallas para volverlas tus aciertos.

Pobre el juicio del mendigo que te juzgó.

 

Si bajé la mirada, sólo conté hasta tres,

te lo prometo... Siempre procuré mirarme amando hacia ti y hacia tu voz conmiserada tan dentro mío; la única que permanecería intacta en medio de la llovizna de arrogancia que me ahogaría.

 

Amar, sin ver lo que se sabe

para saber ver lo que se ama.

 

Ningún grito implacable se sobrepondrá

al más pequeño eco de tus dichos grandes.

Los arropé (como a ti) en la mañana de mi añoranza.

Te escuché reír de llanto, justo, justo como nuestro último abril...

 

Si no es el camino, ya sé dónde ir.

 

Yamel Murillo

 

Buscándote la víspera©


Fragmento

D.R. 04/2021

 



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