Yo no quiero que tu cuerpo sea un incendio accidental que arrase con todo a su paso; quiero, más bien, que sea la hoguera que ilumina bajo la noche estrellada y se consume poco a poco sin apresurar nada, dejando la última chispa de fuego perderse en la espesura de la noche, dejando al amanecer el rastro de los cuerpos. No quiero ir sobre tu carne como un lobo sobre su presa; quiero tener el tacto de la brisa con la flor, la sutileza de la luz del sol por la mañana, ir como el río que desconoce la marcha indómita del tiempo. Quiero ir por cada rincón sin afanes ni estrategias, no pretendo hacer de ti esclava de mis deseos; quiero que vuelvas como la nube, como la primavera, intocable y precisa, solo sentirte como el viento y no escucharte partir, consumirme en ti lento y dejando amor para mañana.
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Autor:
Mil vaggio (
Offline) - Publicado: 21 de junio de 2026 a las 18:22
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Noa Subin

Offline)
Comentarios1
Mi respeto y saludo por iluminar con sus pensamientos.
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