No fue un motín ni una turba desbocada,
fue el estallido de una amalgamada conciencia
largamente anestesiada.
Un pueblo,
ente difuso reducido a esperanzas vanas.
Se ha sacudido el espeso polvo de la historia.
Un pueblo que ha exorcizado
el fantasma de la impotencia,
que ha reconfigurado su identidad.
Un pueblo que disolvió
la neurosis del miedo y lo sustituyó
por la lúcida euforia de la autodeterminación.
Alzado de las cenizas de la resignación,
propina al sardónico tirano
una sonora y estrepitosa cachetada doble cara.
La primera catadura del golpe
le hace consciente de su abusiva hipocresía.
Saltan por los aires
su falsa sonrisa y afilados dientes.
El revés de la trascendente mano
golpea seco nuevamente,
purgando la vergüenza
del haber tolerado lo intolerable.
Ese certero golpe
tejido en la calle del barrio
trasciende la venganza.
Es un NO rotundo que restaura
el equilibrio de la justicia.
El ruido del impacto
seguirá sonando mucho después
de que desvanezca
el intenso rojo en las mejillas
de quien se sentía endiosado.
El golpe dado devuelve al político
su verdadera dimensión:
la de un sirviente
que olvidó su lugar.
Un pueblo erguido en su esperanza
con la certeza de que unidos
podemos lanzar sendas cachetadas
que ninguna tiranía puede esquivar.
El Ágora ha despertado.
La mano dejó de temblar.
21-06-2026
© Derechos reservados 2026
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Autor:
Humberto Frontado (
Offline) - Publicado: 21 de junio de 2026 a las 14:02
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4

Offline)
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