Daño

MCR20

Entender al otro
y sentir
qué difícil es no herir.

La verdad a medias.
Las lágrimas poco sinceras.
Las palabras que se dicen
para no perder
y terminan por romper.

La vida nos hizo empáticos,
y ese es también el castigo:
saber que cada persona
carga una historia distinta
y aun así
ser capaz de volverla más pesada.

Tú hablas desde el corazón:
de tus padres, de tus retos,
de los miedos de la existencia.
Y yo me pregunto
quién soy
para añadir una piedra
a lo que ya sostienes.

En mi cabeza eres buena.
En mi cabeza no debo seguir así.
Porque si te miento,
también me miento.
Y qué agonía
vivir dentro
de la propia incongruencia.

Qué envidia los políticos,
sus séquitos,
los que se acostumbraron al aplauso
como quien se acostumbra al humo.

Qué envidia su manera de mentir
sin temblar,
de prometer sin recordar,
de mirar a las masas
sin reconocer un rostro.

Yo no puedo.

Yo aquí, querida,
en un mar de lágrimas,
porque no soy recto
y te hago sentir mal.

Que mi castigo sea este:
que en mi corazón
nunca muera la empatía;
que el daño me duela,
que la mentira me persiga,
que aun cuando me desvíe
no deje de buscar
la manera de hacer,
lo que creo correcto.

  • Autor: MCR20 (Offline Offline)
  • Publicado: 21 de junio de 2026 a las 02:07
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 5
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais


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