Comienza a llover otra vez,
permanezco inmóvil en la calle, frente a tu ventana,
mientras me empapo de recuerdos,
cada gota es la síntesis íntima del caos
que aún no se deja caer.
Tengo moscas dentro de mi cabeza
que sobrevuelan mis pensamientos más oscuros,
y cada una trae un zumbido distinto,
como si el mundo insistiera en recordarme
que incluso el silencio espera algo de mí.
Hay grietas que se abren sin romper,
fisuras invisibles que me reescriben,
como un manuscrito que intenta ser.
Y sigo allí,
con la mente llena de insectos,
tratando de descifrar si el temblor es propio
o si es el universo respirando demasiado cerca.
A veces siento que pensar es una enfermedad lenta,
una fiebre que inventa espejos donde no hay rostros,
y aun así sigo allí,
porque en el fondo sospecho que la lucidez
también es una forma de desobediencia.
La luz de tu cuarto se apaga,
como la lluvia.
Y aunque sé que me he ido,
aún sigo allí,
pegado a ese borde tibio donde la ausencia respira,
esperando que el tiempo por una vez no cumpla su amenaza.
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Autor:
Espantapájaros (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 20 de junio de 2026 a las 19:52
- Comentario del autor sobre el poema: El poema “Moscas” se abre con una atmósfera de lluvia y memoria, donde el yo lírico permanece inmóvil frente a una ventana, empapado de recuerdos. La imagen central son las moscas en la cabeza, metáfora de pensamientos oscuros y persistentes que zumban como recordatorios de un silencio expectante.
- Categoría: Surrealista
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, Antonio Pais
- En colecciones: Existenciales y filosóficos.

Offline)
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