caminata nocturna

Ignacio Oliden

a la espera del semáforo
roncan desde las puertas los sueños pobres
pequeños en el umbral y envueltos
como orugas entre las espinas de un cactus

alguien irritado contra los que están a pie
           los puso ahí
y los deja en reposo aparente
en el frío más frío de los últimos veinte años
frío que no deja ni apretar el puño con violencia
frío capaz de matar a mi perro viejo

el hambre no va a ninguna parte
más bien todo viene al hambre
como dijo porchia      como el mañana
que también viene al hambre

el día es un bosque impenetrable para ellos
y esto es una bola
que cae
y que está rodando hacia los pies de todos nosotros



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