Verano en el infierno

El escriba de la penumbra

Hoy el sol se ha clavado en lo más alto del firmamento,
como una herida incandescente abierta en el cielo.

Su luz no acaricia,
su luz castiga.

El verano cae sobre la tierra como una sentencia,
y el aire, pesado y abrasador,
se adhiere a mis pulmones como si quisiera arrancarme el último suspiro.

Cruzo la calle,
pero no siento que camine sobre el mundo de los vivos.

Siento que atravieso los sofocantes sótanos del infierno,
donde el fuego no consume la carne,
sino los recuerdos,
las esperanzas,
y los sueños que alguna vez aprendieron a florecer.

El calor se aferra a mi cuerpo.
Mi ropa se pega a la piel empapada,
y cada fibra arde sobre mí
como las cicatrices invisibles que cargo en el alma.

Arde.

Arde como las noches interminables
en las que el silencio se convierte en un monstruo,
y mis demonios se sientan al borde de la cama
para recordarme todo aquello que no pude salvar.

Arde como las lágrimas que nunca cayeron,
como los gritos que murieron atrapados en mi garganta,
como las despedidas que aún sangran
aunque los años sigan avanzando.

Y aun así…

Sigo caminando.

Con la espalda recta.

Con el paso firme.

Con una sonrisa cuidadosamente dibujada en el rostro,
tan perfecta
que cualquiera podría confundirla con felicidad.

La gente la observa y piensa que he vencido,
que sobreviví a la tormenta,
que encontré la salida del laberinto.

Pero nadie sabe que esa sonrisa
es la máscara más pesada que he tenido que cargar.

Porque detrás de ella habita un corazón agotado,
un alma que lleva demasiado tiempo sosteniendo sus propios escombros,
un ser humano que aprendió a sangrar en silencio
para no preocupar a quienes ama.

Y mientras el mundo celebra la luz de este verano,
yo continúo ardiendo.

No bajo el fuego del sol,
sino bajo el incendio de mis propias batallas.

Un incendio que nadie ve.

Un incendio que consume mis noches,
mis pensamientos,
mis fuerzas.

Y aun así sigo avanzando,
porque detenerme sería derrumbarme.

Porque a veces vivir
no significa estar bien.

A veces vivir
es simplemente seguir caminando,
con el corazón hecho cenizas,
con el alma temblando de cansancio,
y con una sonrisa en el rostro
para que nadie descubra
cuánto dolor puede esconder una persona
antes de romperse por completo.

Comentarios +

Comentarios2

  • Daniel Omar Cignacco

    A veces vivir
    es simplemente seguir caminando,
    con el corazón hecho cenizas,
    con el alma temblando de cansancio,
    y con una sonrisa en el rostro
    para que nadie descubra
    cuánto dolor puede esconder una persona
    antes de romperse por completo.

    Me gusto mucho

  • alicia perez hernandez

    La depresión es una enfermedad que no todos notan solo la persona que sufre de depresión vive un infierno porque padece ansiedad, miedo, persecución, tienes deseos suicidas, eres atormentado por recuerdos y tienes pensamientos suicidas, pero queremos que la gente nos vea bien ocultamos el verdadero dolor, abandono que se vive, la Depresión es un infierno, se te va en llorar por las noches, ves figuras en las paredes de el cuarto, escuchas voces, piensas en dejarte morir, se pierde la alegría, la emoción de una fiesta te alejas de la familia porque no quieres que te vean así. Y lo que es peor es que no quieres ayuda medica. Dios nos libre de la depresión. yo ya lo viví. Has hecho bien en compartir este escrito que sirva para que la gente sepa identificar que es un infierno lo que de vive en depresión. Saludos. un abrazo



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