Cuando dijiste «te quiero»
se apagaron las luces
de tu mañana y mi tarde.
—¿Me dejarás quererte?
preguntaste fumando
en los umbrales.
—¡Te dejaré matarme!
Y con el hastío tuyo,
marqué tu nombre
en mi carne.
Herida de amores ciegos,
sangrando te vi alejarte.
—¿De quién es la sangre?
preguntaron.
—Es de mi carne —respondí—.
¡De mi carne!
Claudio M. López ©
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Autor:
Claudio M. López (
Offline) - Publicado: 19 de junio de 2026 a las 06:47
- Categoría: Amor
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Salva45, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios1
—¿De quién es la sangre?
preguntaron.
—Es de mi carne —respondí—.
¡De mi carne!
Excelente
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