Blanca la nieve que un día amé,
ahora mi corazón vive sepultado sobre ella.
Fría, inmóvil,
como lo que quedó de mí.
Si mientras yo moría en silencio,
buscaba que tú sintieras calor
aunque yo temblara.
Ya no miro…
no te miro,
Esos ojos.
esos agujeros negro
que se tragaron mi corazón
sin dejar luz,
sin devolver latido.
Después de ese beso
todo se volvió invierno.
Ese último beso
no fue promesa,
fue despedida.
Tenía el sabor a helado, dulce.
y el peso del infinito .
Ahí entendí
que se besa distinto
cuando el alma sabe
que ya no habrá regreso.
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Autor:
Mikhail (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de junio de 2026 a las 01:49
- Categoría: Triste
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, El Hombre de la Rosa

Offline)
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