Yo soy tuya y tú eres mío II

Alexandra Manascero

Solo el eco de un canto que asciende como incienso:

«Yo soy tuya y tú eres mío».

Amado mío,
eres el perfume derramado sobre mi alma,
el aroma de los huertos en primavera,
el fuego que arde sin consumirse,
la brisa suave que despierta mis mañanas.

Tus ojos encuentran los míos,
y en su profundidad descanso.
Tus manos reposan sobre las mías,
y toda mi inquietud encuentra reposo.

Mi corazón es tu jardín cerrado,
la tierra que preparaste para ti.
Mi alma es el prado donde paseas al atardecer,
y mi espíritu te espera,
como la novia espera al amado,
anhelando escuchar tu voz entre los montes.

Ven, Amado mío.

Haz de mi vida tu canción,
y de mis labios tu alabanza.

Porque yo soy tuya,
y tú eres mío,
ahora y por toda la eternidad.



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