Mis manos dibujan tu silueta en el vacío,
mientras la noche derrama su frío silencio
y el eco de tu nombre inunda mi habitación.
No temo sentir que vives en mi piel,
ni que mi boca tenga el sabor de tus labios.
No imaginas que, en la utópica distancia
nos miramos y mis brazos te envuelven:
evitar esa hermosa locura no puedo.
Con solo imaginarte en la quietud del lecho,
confiada, desnuda, deseosa, entregada,
impregnada en cada poro de mi ser
consumiendo mis pensamientos.
“En la cárcel de tu piel estoy preso a voluntad,
por favor, déjame así, no me des la libertad”,
porque juntos gozamos de la fuerza del amor,
de la inmensa alegría que nos estremece.
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Autor:
Doseret (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 18 de junio de 2026 a las 12:53
- Categoría: Amor
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Antonio Pais, Sheilo Sanz

Offline)
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