Signatura roja

Ricardo Garcia Lozano

SIGNATURA ROJA POEMA 1212250900

 

Riza el mar un ligero viento,
y juega, tejiendo filigranas
de olas entrelazadas
con susurros de desaliento.

Se oyen voces a poniente:
hombres atareados,
quizás airados,
tal vez impacientes.

Hombres de picas armados
alancean inocentes criaturas,
abriendo llagas rojas y oscuras
en cuerpos de terror paralizados.

Huele el aire a mar y muerte.
Una niebla de dolor y sufrimiento,
de silenciosos gritos y lamentos,
se eleva lentamente del océano.

Bocas rojas, sufrientes,
como sangrantes fuentes,
vierten a un mar aterrado
su caudal rojo y morado.

No habría agua bastante
en este mar, ni en otro distante,
para borrar la huella de este horror,
ni del sufrimiento el olor.

Venid, raudas nubes boreales;
unid vuestras aguas a los mares;
ocultad el sol naciente,
callado e impotente testigo
de este crimen sin castigo.

Que no importe su ausencia,
pues es más vil el crimen
que la luz del día presencia.

Venid, monstruosas olas;
embebed de sangre vuestras cimas
y, del color del vino, vuestra espuma.

Volad a los confines de la tierra,
dejando en cada playa,
aun la más extraña y rara,
en roja signatura,
memoria de este crimen.

 



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