SIGNATURA ROJA POEMA 1212250900
Riza el mar un ligero viento,
y juega, tejiendo filigranas
de olas entrelazadas
con susurros de desaliento.
Se oyen voces a poniente:
hombres atareados,
quizás airados,
tal vez impacientes.
Hombres de picas armados
alancean inocentes criaturas,
abriendo llagas rojas y oscuras
en cuerpos de terror paralizados.
Huele el aire a mar y muerte.
Una niebla de dolor y sufrimiento,
de silenciosos gritos y lamentos,
se eleva lentamente del océano.
Bocas rojas, sufrientes,
como sangrantes fuentes,
vierten a un mar aterrado
su caudal rojo y morado.
No habría agua bastante
en este mar, ni en otro distante,
para borrar la huella de este horror,
ni del sufrimiento el olor.
Venid, raudas nubes boreales;
unid vuestras aguas a los mares;
ocultad el sol naciente,
callado e impotente testigo
de este crimen sin castigo.
Que no importe su ausencia,
pues es más vil el crimen
que la luz del día presencia.
Venid, monstruosas olas;
embebed de sangre vuestras cimas
y, del color del vino, vuestra espuma.
Volad a los confines de la tierra,
dejando en cada playa,
aun la más extraña y rara,
en roja signatura,
memoria de este crimen.
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Autor:
Ricardo Garcia Lozano (
Offline) - Publicado: 18 de junio de 2026 a las 06:34
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais

Offline)
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