La libertad y sus falsos secuestradores
Se habla de la libertad con frecuencia, pero pocas veces con profundidad. Se la invoca como bandera, como derecho, como conquista o como atributo político. Sin embargo, la libertad más decisiva no suele jugarse en esos terrenos visibles, sino en un espacio mucho más íntimo: el interior humano.
Porque no siempre el hombre está preso cuando tiene cadenas; muchas veces lo está aun cuando no las tiene.
La vida impone condiciones. Nadie elige dónde nace, qué dolores lo alcanzan, qué pérdidas lo atraviesan o qué limitaciones lo rodean. Las circunstancias son, por decirlo así, la letra dada. Pero la música… la música la compone cada uno. Y en esa diferencia fundamental comienza la libertad.
No somos autores absolutos de nuestra historia, pero sí intérpretes de ella.
Y sin embargo, aquello que más amenaza esa libertad rara vez proviene de afuera. Sus secuestradores más eficaces suelen habitar dentro.
El primero de ellos es el egoísmo.
El egoísmo es una forma de encierro. Quien vive atrapado en sí mismo convierte al yo en medida de todo, y termina esclavo de sus necesidades, de sus exigencias y de sus apegos. El egoísta no es libre porque necesita retener, controlar, poseer. Su vida gira alrededor de conservar.
La humildad, en cambio, opera como fuerza liberadora. No porque degrade al hombre, sino porque lo ubica. Lo devuelve a su proporción. Le permite ver sin el espejismo de su propia centralidad.
No hay mayor libertad que la de quien ya no necesita sostener una imagen de sí.
Otro gran secuestrador es el miedo.
El miedo no siempre grita: muchas veces susurra. Se instala como prudencia exagerada, como abstención crónica, como postergación, como parálisis. Y poco a poco va reduciendo el campo de lo posible.
Hay vidas enteras organizadas alrededor del miedo.
Miedo a perder, miedo a equivocarse, miedo a sufrir, miedo al rechazo, miedo al vacío.
Y así el hombre termina habitando cárceles que él mismo ayudó a construir.
Porque el miedo no sólo limita: también convence. Convence de que la celda es refugio.
Pero toda libertad exige atravesar incertidumbre. A veces no se ve la salida. A veces no aparece. Y es precisamente allí donde la actitud lo es todo: seguir avanzando aunque no se entienda todavía el camino.
Buscar no es encontrar, pero quien deja de buscar ya se ha entregado.
También la soberbia esclaviza.
La historia humana está llena de ella. Individuos, pueblos y sistemas enteros han tropezado una y otra vez con la misma piedra: la ilusión de autosuficiencia. La soberbia separa. Necesita compararse, elevarse, distinguirse.
Y para hacerlo suele disminuir otras luces para agrandar la propia.
Pero esa luz agrandada artificialmente es frágil. Depende demasiado de la sombra ajena.
Por eso la soberbia nunca descansa: necesita confirmarse continuamente.
La libertad, en cambio, descansa en lo que es, no en lo que aparenta.
Y acaso el secuestro más sutil sea el apego.
Apego a las cosas, a las personas, a las ideas, a las certezas, incluso a la propia libertad.
Sí: hasta la libertad puede convertirse en objeto de apego.
Y entonces deja de ser libertad.
Porque la libertad retenida, guardada, defendida como propiedad, termina contradiciéndose. Su naturaleza es otra: abrir, circular, entregarse.
He ahí su gran paradoja.
La libertad alcanza su forma más alta no cuando se conserva, sino cuando se ofrece.
Cuando se comparte.
Cuando se pone al servicio.
Cuando deja de ser mera autonomía y se vuelve don.
Quizá por eso ser libre no sea hacer lo que uno quiere.
Quizá ser libre sea algo mucho más difícil y más alto: no estar dominado por aquello que uno cree necesitar.
Desarmar esas falsas dependencias.
Reconocer esos secuestradores interiores.
Y recuperar, poco a poco, esa soberanía íntima que nadie puede regalarnos y nadie puede quitarnos sin nuestro consentimiento.
Porque al final, la libertad verdadera no consiste en escapar del mundo, sino en habitarlo sin cadenas invisibles.
.....
(Se recomienda escuchar el audio: puede contener matices sobre este texto, que son importantes)
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Autor:
El Pensador UY (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 17 de junio de 2026 a las 07:32
- Comentario del autor sobre el poema: Pensamientos libres sobre la libertad y sus "secuestros".
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: El desalmado, racsonando, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, Daniel Omar Cignacco

Offline)
Comentarios1
Reflexiones sobre la Libertad y sus secuestradores, externos e internos.
Derechos Reservados, Safe Creative Obra creativa
La Libertad y sus "secuestradores"
ID: 260617613215
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