Después de cien años de indiferencia
al afecto, uno comprende lo que es
perder… sin haber iniciado
una guerra, ni probando la suerte
se triunfa en batalla.
A todo un cielo… qué le he
dedicado plegarias… espero,
que haya entendido mis deseos,
busque entre la tiniebla… a esa
coneja que con miedo… me vio.
Vaya alegría que me gane,
cuando por fin logré unirme a ella,
en una ceremonia… sin aplausos,
con un ruido suavecito… que el aire,
no se atrevía a tocar mis canas secas.
Y ahora que estamos aquí,
amarrados a un destino no previsto,
¿qué haríamos con este misterio?,
la respuesta a esa pregunta llegaría
tarde… como cada mala noticia del día.
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Autor:
Princesa (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 16 de junio de 2026 a las 12:55
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 45
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