*
Sos tan hermoso
Que cuando te observo
Veo más allá de tu carne
Te contemplo
Como a una obra de arte.
*
El mismísimo Adonis
Debe sentir celos
Entrará en cortocircuito
Cuando sepa que existe
Un hombre más bonito.
*
Alguien no posee
Un ánima triste,
Alguien que sirve
Más que para ser visto
En frías coreografias
Dentro de insípidas galerías
Petrificado en cuadros inertes.
*
Tu belleza raya más que mis córneas
Relame mis neuronas,
Porque las llenas de ideas.
*
Pintar es pensar con el tacto,
Pero tú escribes, tu has de
Tocar el pensamiento
Y por eso, es eterno tu encanto.
*
Describirte es
Como ir envolviendome
En una seda invisible,
Como seguir la pulsión de una ola
Que me arrastra hasta vos,
Como saltar de tecla en tecla
En un piano surreal
Con cada interacción,
Como atar mis brazos y piernas
A un cometa azul
Que tiene el universo por ruta,
Y ser besada por todas las estrellas
Que me regalan sus palabras
Para colocar una explosión de luz
En este pequeño sobre.
*
Ese juego sensual,
Perdiendome en su fluir
Por los laberintos de mi mente,
Ese tejido verbal,
Envenenandome de elixir
En las serpientes de mi lengua,
Recitarte es
Torcer los hilos del destino
Usándolos como una guitarra
En mis cuerdas vocales,
Es como hacer
Una canción sin nombre.
La verdadera belleza
Es aquella
Que no puede encasillarse,
El escrito más puro
Es aquel que no puede titularse.
Cuando te observo veo
Lo fugaz del sentimiento,
Un templo al arte de lo incierto,
Un cometa azul
Que no puede alcanzarse.
*
Julieta Iallorenzi
02/02/2024
-
Autor:
JULIETA IALLORENZI (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 16 de junio de 2026 a las 00:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 17
- Usuarios favoritos de este poema: JUSTO ALDÚ, Lualpri, El desalmado, Santiago Alboherna, Daniel Omar Cignacco

Offline)
Comentarios1
Este poema constituye una notable exploración de la experiencia estética y amorosa, articulada mediante una voz lírica que convierte la contemplación del ser amado en un acto de creación artística y de conocimiento. Lejos de limitarse al elogio de la belleza física, el texto desarrolla una reflexión compleja sobre la naturaleza de la belleza, el lenguaje y la imaginación, situándose en una tradición poética que concibe el amor como una forma privilegiada de acceso a lo sublime.
Desde sus primeros versos, el poema establece una tensión fundamental entre apariencia y esencia. La afirmación de que la mirada es capaz de ir “más allá de la carne” supone una superación de lo meramente sensible en favor de una percepción más profunda, cercana a la contemplación estética. La referencia a la obra de arte no funciona como un simple cumplido, sino como una declaración de principios: el ser amado es presentado como una realidad cuya riqueza excede cualquier intento de representación inmediata.
Particularmente brillante resulta la manera en que el texto subvierte la tradición clásica de la idealización física. La alusión a Adonis, paradigma de la belleza masculina, no tiene únicamente una función hiperbólica; sirve también para inscribir al personaje amado dentro de una genealogía mítica que el propio poema termina desbordando. La belleza aquí no es una cualidad estática ni ornamental, sino una fuerza generadora de pensamiento. Por ello, uno de los hallazgos más originales del texto radica en la afirmación de que la belleza “rellena de ideas”. La contemplación deja de ser un acto pasivo para convertirse en una experiencia intelectual y creativa.
La imaginería desplegada a lo largo del poema revela una notable capacidad de invención simbólica. Las metáforas no se limitan a describir emociones, sino que construyen un auténtico sistema poético. La seda invisible, el piano surreal, el cometa azul, las estrellas que entregan palabras y los hilos del destino convertidos en instrumento musical forman parte de una misma constelación imaginaria en la que lenguaje, movimiento y deseo aparecen estrechamente vinculados. Estas imágenes producen una sensación de expansión continua, como si el sentimiento amoroso desbordara las categorías ordinarias de la experiencia y exigiera nuevas formas de representación.
Otro de los aspectos más interesantes es la reflexión metapoética que atraviesa el texto. El poema no solo habla del ser amado, sino también de las dificultades inherentes al acto de nombrarlo. La descripción se presenta como un proceso transformador que envuelve, arrastra y modifica a quien escribe. En este sentido, el lenguaje deja de ser un instrumento transparente y se convierte en el verdadero escenario de la experiencia amorosa. El sujeto poético no contempla simplemente la belleza: la recrea, la persigue y, al mismo tiempo, reconoce la imposibilidad de capturarla plenamente.
La culminación filosófica del poema resulta especialmente lograda. La idea de que la verdadera belleza es aquella que no puede encasillarse y de que la escritura más pura es la que resiste ser titulada constituye una defensa de lo inasible como valor estético supremo. Esta concepción conecta con tradiciones románticas, simbolistas e incluso modernas que han entendido la belleza como aquello que siempre excede los límites de la definición. El motivo final del “cometa azul” sintetiza magistralmente esta intuición: una imagen de luminosidad, movimiento y distancia que encarna la naturaleza fugitiva del deseo y del arte.
En conjunto, el poema destaca por su densidad imaginativa, su riqueza simbólica y su profundidad conceptual. Se trata de una obra que consigue armonizar emoción y reflexión, lirismo y pensamiento, demostrando una notable conciencia de las posibilidades expresivas del lenguaje poético. Su mayor logro consiste en transformar la admiración amorosa en una meditación sobre la belleza misma, convirtiendo la experiencia íntima en una cuestión estética y filosófica de alcance universal.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.