Josimar Dias Vozinha, el espectacular arquero de la selección de Cabo Verde, tras ser el MVP del empate ante España:
"Lloré después del partido porque crecí con mis abuelos cuando era niño, y ellos no pudieron estar allí. Fallecieron hace unos años. Mi madre tampoco pudo estar aquí por un problema de VISA y el dinero que tuvimos que pagar no nos alcanzó.
El Mundial de Fútbol no es solamente una competencia deportiva. Es también un espejo gigantesco donde se reflejan las virtudes y los defectos de la humanidad. Durante algunas semanas, millones de personas dirigen su mirada hacia los estadios, las selecciones nacionales y los grandes protagonistas del balón. Sin embargo, detrás de los goles, las celebraciones y los resultados, también aparecen comportamientos que merecen ser observados y analizados.
Entre las primeras situaciones que llaman la atención se encuentran las políticas migratorias y las decisiones adoptadas por las autoridades de los países organizadores. Diversos incidentes han generado cuestionamientos sobre el trato recibido por personas procedentes de determinadas nacionalidades. Cuando un evento deportivo de alcance mundial se convierte en escenario de restricciones selectivas, negativas de visados o expulsiones controvertidas, inevitablemente surge la percepción de discriminación. El deporte nació para unir pueblos y culturas; por ello, cualquier medida que parezca levantar barreras entre seres humanos contradice el espíritu universal que debería caracterizar una Copa del Mundo.
A esta realidad se suma otro fenómeno preocupante: la xenofobia manifestada por algunos sectores de aficionados. Aunque la inmensa mayoría de los fanáticos viajan para disfrutar de la fiesta deportiva, todavía existen grupos minoritarios que recurren al insulto, al desprecio o a la burla contra quienes pertenecen a otras naciones. Resulta paradójico que en una celebración concebida para acercar culturas aparezcan expresiones que intentan dividirlas. El uniforme cambia de color según el país representado, pero debajo de cada camiseta existe la misma condición humana.
También he observado una actitud que podría definirse como una forma de narcisismo deportivo. Algunas aficiones y ciertos comentaristas consideran una afrenta que sus selecciones deban enfrentarse a países pequeños o con escasa tradición futbolística. Desde esa mirada arrogante, algunos partidos parecen darse por ganados antes de disputarse. Sin embargo, el fútbol posee una virtud extraordinaria: castiga la soberbia. Varias selecciones consideradas modestas han demostrado disciplina, orden táctico y una voluntad inquebrantable para competir de igual a igual frente a potencias históricas. Más de un favorito ha terminado empatando encuentros que suponía sencillos, recordándonos que el prestigio no marca goles y que la historia no garantiza victorias futuras.
Frente a estos ejemplos negativos, también aparecen lecciones admirables. Entre ellas destaca la conducta de numerosos aficionados japoneses, conocidos por su costumbre de limpiar las graderías y recoger los desechos después de los partidos. Este comportamiento, aparentemente sencillo, encierra una enseñanza profunda. La verdadera educación no se exhibe mediante discursos grandilocuentes, sino a través de actos cotidianos. Mientras algunos celebran una victoria dejando basura tras de sí, otros entienden que el respeto por los espacios compartidos forma parte del respeto hacia los demás. Es una muestra de civismo que merece reconocimiento y que podría convertirse en ejemplo para aficionados de todas las naciones.
Otro aspecto que ha generado debates es el desempeño arbitral. El reglamento existe para garantizar la equidad y proteger la integridad de los jugadores. Sin embargo, cuando faltas evidentes quedan sin sanción o cuando decisiones inconsistentes alteran el desarrollo de los encuentros, se debilita la confianza en la justicia deportiva. Los árbitros enfrentan una tarea compleja y están expuestos al error humano, pero la aplicación uniforme de las reglas debe ser una prioridad. La imparcialidad constituye uno de los pilares fundamentales de cualquier competencia legítima.
No obstante, entre todas las enseñanzas que este Mundial nos deja hasta ahora, hay una que sobresale con especial fuerza: no existen adversarios pequeños. Esta verdad trasciende los límites del fútbol y se proyecta hacia todos los ámbitos de la vida. Los pueblos pequeños pueden alcanzar grandes logros; las personas aparentemente débiles pueden superar obstáculos inmensos; las causas justas, aunque parezcan modestas, pueden abrirse camino frente a estructuras poderosas.
La historia humana está llena de ejemplos donde la perseverancia derrotó a la arrogancia. En el terreno deportivo, como en la existencia misma, la grandeza no depende exclusivamente de los recursos, de la fama o del tamaño. Depende de la preparación, del esfuerzo, de la disciplina y de la convicción con que se persiguen los objetivos.
Por eso, al observar este Mundial, más allá de los resultados y las estadísticas, encuentro una lección que vale la pena conservar. Quien menosprecia a su adversario corre el riesgo de ser sorprendido. Quien respeta a los demás aumenta sus posibilidades de crecer. Y quien lucha con honestidad por aquello a lo que aspira, aun cuando las circunstancias parezcan adversas, ya ha comenzado a construir su propia victoria.
El fútbol seguirá regalándonos emociones, polémicas y momentos inolvidables. Pero quizás su enseñanza más valiosa sea recordarnos que el respeto, la humildad y la perseverancia continúan siendo las verdaderas campeonas del mundo.
Además, este Mundial nos recuerda otra verdad que con frecuencia olvidamos: los sueños pueden cumplirse. No importa si llegan temprano o tarde, ni cuántos obstáculos aparezcan en el camino. Las selecciones que hoy desafían a las potencias tradicionales son el resultado de años de trabajo silencioso, de derrotas convertidas en aprendizaje y de generaciones que se negaron a renunciar a sus aspiraciones. La perseverancia tiene una fuerza extraordinaria; avanza paso a paso, muchas veces sin ser vista, hasta que un día transforma lo que parecía imposible en realidad. En el deporte, como en la vida, quien mantiene viva la esperanza y continúa esforzándose aumenta sus posibilidades de alcanzar la meta que persigue.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026
* Artículo periodístico próximo a publicarse.
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de junio de 2026 a las 22:26
- Comentario del autor sobre el poema: Tan solo para información Cabo Verde tiene 530.000 habitantes y son 3 islas perdidas en el océano cerca de Africa.
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Comentarios11
Un abrazo y gracias por compartir tus letras, Justo.
Abrazo.
Gracias Luis, que tengas un buen martes amigo.
Saludos
Me encantó tu escrito, Justo.
Ojalá que no existieran diferencias, ojalá que el deporte fuera un verdadera fiesta de hermandad, pero...
Admiración por Cabo Verde..., y soy española, pero al César lo que es del César.
Más que hermosa la foto del portero de CV y sus palabras tocan el alma.
Abrazo cálido, Justo, con cariño.
Muchas gracias María García. Si Cabo Verde logró algo histórico más allá de cualquier análisis, pero no fueron los únicos. Costa de Marfil, Irán y otros países sorprendieron. USA expulsó a un árbitro somalí, etc.
Fuera de eso, hay enseñanzas como la de los japoneses. Una demostración de civismo que no la tenemos acá.
Gracias por tu lectura y comentario.
Ojalá resalten siempre las cosas buenas.
Abrazote.
Ojalá resalten siempre las cosas buenas.
Abrazote.
Un texto reflexivo y muy actual que utiliza el Mundial como ejemplo para recordarnos la importancia del respeto, la humildad, la perseverancia y la esperanza, valores que también nos ayudan a crecer en la vida.
Saludos.
Es el fondo, la raíz, la síntesis de la idea ya que el tiempo lo amerita.
Muchas gracias por tu comentario.
Completamente de acuerdo en todo lo que dices.
Estuve viendo el partido España-Costa Verde y lo mejor de todo el partido, fue al final...los lloros de alegría de los jugadores de CV.
Un baño de humildad a la "poderosa" España le vendrá muy bien.
Saludos
No le quito ni una palabra a tu comentario Francisco. Asi mismo es compañero y gracias.
Un abrazo.
En tu creación brilla la honestidad del espíritu, y cada palabra canta con fuerza única.
Los argumentos manifestado son los mismos que se utilizan como medida de seguridad y de continuidad en la acción
Saludos
Gracias por tu comentario Noa.
Saludos
jaja aunque me duela como español, viva cabo verde. Gracias Justo. jose Angel.
jjajaj. No todos los españoles son iguales José Angel.
Gracias y saludos
Justo, me ha parecido muy valioso el modo en que este artículo trasciende la crónica deportiva para adentrarse en una reflexión profundamente humana. El Mundial aparece aquí no solo como un espectáculo de competencia, sino como un espacio donde también se revelan nuestras virtudes y contradicciones colectivas.
Encuentro especialmente significativa la idea de que no existen adversarios pequeños. Más allá del terreno de juego, esta afirmación se convierte en una invitación a cuestionar la arrogancia, reconocer la dignidad de quienes parten desde contextos menos favorecidos y valorar la perseverancia silenciosa que precede a muchas victorias.
Asimismo, el texto recupera con acierto la importancia del respeto, la humildad y la empatía como valores que deberían acompañar cualquier celebración deportiva.
Gracias por compartir una mirada que nos recuerda que, detrás de cada camiseta, existe una historia humana que merece ser escuchada.
Con aprecio literario y humano.
— LIORA
Coincido contigo en que la grandeza de una competición no reside únicamente en los trofeos que reparte, sino en las lecciones que revela. Los llamados "pequeños" suelen recordarnos que el talento no siempre viaja acompañado de abundancia y que la dignidad puede florecer incluso en los terrenos más modestos. En ocasiones, son ellos quienes devuelven al fútbol su rostro más auténtico.
También comparto tu reflexión sobre la humildad y el respeto. El deporte pierde parte de su belleza cuando se convierte en un ejercicio de soberbia; en cambio, alcanza su máxima expresión cuando nos enseña a admirar el esfuerzo ajeno, incluso cuando viste otros colores.
Gracias por tu lectura atenta, por la profundidad de tu comentario y por recordarnos que detrás de cada análisis, de cada victoria y de cada derrota, laten historias humanas que merecen ser contadas con sensibilidad.
Recibe mi aprecio y consideración.
— Justo Aldú
Mucha razón en cada una de tus líneas escritas mi estimado amigo JUSTO ALDÚ. A ellas agrego que este mundial es el más pésimo quizá de todos los tiempos. Siendo el fútbol una herencia de los pueblos originarios, la barriada, la cherada (amigos), la calle, el terreno baldío, los charcos, etc., hoy se ha vuelto "propiedad de las élites económicas que lo controlan". Hoy imponen sus reglas sin tapujos y sin respeto a la lengua de los pueblos exigiendo a los jugadores que son entrevistados, responder las preguntas en inglés, como si ese fuera el "idioma mundial". Impiden hoy en día, el ingreso de uno de los mejores árbitros de la región africana como señal de que el racismo no muere, aún está vivo en las entrañas del imperio. Los precios de los boletos para poder ver un partido son exorbitantes en donde el pueblo, el mismo que dio vida al fútbol en las calles y barriadas, no puede tener acceso porque todo es lucro. Los canales de televisión nacionales y/o internacionales, si no tienen firmado el contrato firmado con la FIFA para transmitir los partidos, no tienen garantizado ese derecho; y si los pobres no tienen un contrato con las empresas que van a transmitir el partido, tampoco tienen concedido el derecho a verlo si antes no paga grandes sumas de dinero. La fiesta deportiva internacional se ha vuelto banal.
Creo yo, que si los pueblos y los gobiernos se unieran para contrarrestar esos absurdos, abusos de autoridad y falta de respeto, podrían optar por tres caminos:
1. Dejar de participar en esos eventos deportivos.
2. Crear su propia estructura orgánica para planear, organizar y ejecutar un evento de tal magnitud, pensando en sus orígenes, sus propósitos y el pueblo que le da vida y sustento a las gestas deportivas.
3. Definir la sede del mundial en razón del respeto a la diversidad cultural de los pueblos, el color de su piel, su idioma y todo lo que se derive en razón de la justicia y la libertad.
Un abrazo fraterno mi apreciado amigo JUSTO ALDÚ. Gracias por tus letras y el espacio abierto para comentar y proponer aunque de ello nadie tome nota o no haga eco en donde mayormente quisiéramos. Lo cierto es que este mundo cada vez más, va cayendo en una total decadencia...
Lamentablemente no puedo agregar tu contribución a mi artículo porque ya fue enviado al diario, pero debo decir que es justamente lo que pienso y creo. A esto añade que la selección de Irán, fue expulsada de USA luego de su partido añadiendo un episodio discriminatorio que causa repulsión.
En todo tienes razón Más allá de coincidir o no en cada punto, resulta innegable que el fútbol nació como una expresión popular, espontánea y comunitaria, mucho antes de convertirse en una industria global de enormes dimensiones económicas.
Y créeme que como hombre, como ser humano en el concierto de habitantes de este planeta, considero valioso tu llamado a pensar en alternativas que promuevan una mayor inclusión, respeto cultural y equidad. Los grandes eventos deportivos deberían ser espacios de encuentro entre los pueblos, donde la diversidad lingüística, cultural y humana sea motivo de celebración y no de exclusión.
Muchas gracias por tu comentario.
Con el afán de informarles que USA sacó de su territorio a la selección de IRAN luego de su partido y los obligó a regresar a México en un claro acto discriminatorio. Deporte es deporte y esto es lo que no se quiere. Cada quién saque sus conclusiones.
Muy buena tu exposición, muchas verdades y muchas razones en tu contenido informativo y cultural. Muy explicita tu obra.
Encantada de leerte y que todo el proceso y vivencia del mundial, deje cosas positivas para todos.
Reciba un saludo de aprecio mi estimado poeta 🌹🙋♀️💙
Muchas gracias por tu lectura y comentario.
Si, hay cosas positivas que se han visto hasta el momento.
Saludos
Que así siga sucediendo 🙏
Genial y hermoso tu preciado versar sobre el futbol estimado poeta y fiel amigo Panameño Justo Aldú
Recibe un abrazo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Muchísimas gracias Críspulo por tu comentario.
Saludos
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