Una luz en la cúpula

César C. Barrau

Los ojos de la luna son impactos.

 

Se crearon del mismo modo

que los ojos de cualquiera.

Impactos diferentes, mismas secuelas

 

He intentado disimular

expandiendo la elipse

forzando la rotación contraria

y tras varios intentos de fuga

aquí sigo, vigilante y perpetuador

de la misma órbita.

 

Solo a veces logro sentir

que la vida se aquieta,

y vago ausente,

sin designio, sin agenda

sin motivo de pertenencia.

 

Ah, Gracia infinita.

Concede anuencia

revela tu armonía

sobre toda esta inercia.

 

Comentarios +

Comentarios1

  • Nelly Cevallos - Liora

    César, me ha parecido muy sugerente la manera en que este poema entrelaza imágenes astronómicas con una reflexión profundamente humana. La idea de los impactos y sus secuelas, trasladada desde la luna hacia nuestra propia experiencia, abre múltiples posibilidades de lectura y dota al texto de una resonancia muy particular.

    He disfrutado especialmente del uso del movimiento orbital como eje del poema, así como de esa tensión entre el impulso de fuga y la permanencia. El cierre, con su invocación a la Gracia, aporta una dimensión contemplativa que invita a detenerse y releer.

    Gracias por compartir estos versos tan ricos en imágenes y tan abiertos a la reflexión.


    — LIORA

    • César C. Barrau

      Estimada poeta Liora, me honra tu visita a esta obra y la atención que le prestas.

      En efecto, buscaba trasladar esa inercia en gran parte heredada (defectos, virtudes, regalos y mierdas) que parece empujarnos a actuar de igual forma, o con iguales mismos objetivos, repetidamente.

      Creo que, en el mundo de muchos, en ciertos periodos también en el mío, muy poca cosa “acontece” por medio de la voluntad propia y la mayoría de las cosas “se dan” por aceptación (en el mejor de los casos) o pura y dura resignación.

      A mi parecer no existe vida propia (plena) si no se emprende una revolución, y, no en contra del objeto, sino hacia uno mismo.
      Solo así el mundo se expande. El horizonte crece, la elipse se aleja de su prefijada órbita.

      La Gracia, a mi entender, es esa armonía que se produce dentro (en cada templo) y se aprecia, únicamente contemplando (de templo a templo). La contemplación es, por tanto, la única herramienta de auto revolución.

      \"Revolucionario será aquel que pueda revolucionarse a sí mismo\"
      L. Wittgenstein

      Gracias por tu visita y atención!

      Saludos poeta!



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