Los ojos de la luna son impactos.
Se crearon del mismo modo
que los ojos de cualquiera.
Impactos diferentes, mismas secuelas
He intentado disimular
expandiendo la elipse
forzando la rotación contraria
y tras varios intentos de fuga
aquí sigo, vigilante y perpetuador
de la misma órbita.
Solo a veces logro sentir
que la vida se aquieta,
y vago ausente,
sin designio, sin agenda
sin motivo de pertenencia.
Ah, Gracia infinita.
Concede anuencia
revela tu armonía
sobre toda esta inercia.
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Autor:
César C. Barrau (
Offline) - Publicado: 15 de junio de 2026 a las 03:48
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: El desalmado, Mauro Enrique Lopez Z.

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