Los ojos de la luna son impactos.
Se crearon del mismo modo
que los ojos de cualquiera.
Impactos diferentes, mismas secuelas
He intentado disimular
expandiendo la elipse
forzando la rotación contraria
y tras varios intentos de fuga
aquí sigo, vigilante y perpetuador
de la misma órbita.
Solo a veces logro sentir
que la vida se aquieta,
y vago ausente,
sin designio, sin agenda
sin motivo de pertenencia.
Ah, Gracia infinita.
Concede anuencia
revela tu armonía
sobre toda esta inercia.
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Autor:
César C. Barrau (
Offline) - Publicado: 15 de junio de 2026 a las 03:48
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 39
- Usuarios favoritos de este poema: El desalmado, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, Nelly Cevallos - Liora, racsonando, alicia perez hernandez, Gonzalo Márquez Pedregal, India De La Puente, Maby De los Peña, gaspar jover polo, Mª Pilar Luna Calvo, mariapdfoxa

Offline)
Comentarios1
César, me ha parecido muy sugerente la manera en que este poema entrelaza imágenes astronómicas con una reflexión profundamente humana. La idea de los impactos y sus secuelas, trasladada desde la luna hacia nuestra propia experiencia, abre múltiples posibilidades de lectura y dota al texto de una resonancia muy particular.
He disfrutado especialmente del uso del movimiento orbital como eje del poema, así como de esa tensión entre el impulso de fuga y la permanencia. El cierre, con su invocación a la Gracia, aporta una dimensión contemplativa que invita a detenerse y releer.
Gracias por compartir estos versos tan ricos en imágenes y tan abiertos a la reflexión.
— LIORA
Estimada poeta Liora, me honra tu visita a esta obra y la atención que le prestas.
En efecto, buscaba trasladar esa inercia en gran parte heredada (defectos, virtudes, regalos y mierdas) que parece empujarnos a actuar de igual forma, o con iguales mismos objetivos, repetidamente.
Creo que, en el mundo de muchos, en ciertos periodos también en el mío, muy poca cosa “acontece” por medio de la voluntad propia y la mayoría de las cosas “se dan” por aceptación (en el mejor de los casos) o pura y dura resignación.
A mi parecer no existe vida propia (plena) si no se emprende una revolución, y, no en contra del objeto, sino hacia uno mismo.
Solo así el mundo se expande. El horizonte crece, la elipse se aleja de su prefijada órbita.
La Gracia, a mi entender, es esa armonía que se produce dentro (en cada templo) y se aprecia, únicamente contemplando (de templo a templo). La contemplación es, por tanto, la única herramienta de auto revolución.
\"Revolucionario será aquel que pueda revolucionarse a sí mismo\"
L. Wittgenstein
Gracias por tu visita y atención!
Saludos poeta!
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