La luz despierta lenta en la ventana,
el mundo borra el sueño y la pereza,
me abraza la mañana con certeza
y el día su rutina ya engalana.
La luz del sol se encuentra ya cercana,
llevándose la sombra de la pieza,
el alma recupera su entereza
con el poder de la vida temprana.
No pido más fortuna ni más gloria,
que este rincón templado en el invierno,
un breve instante de calor propicio.
El tiempo se detiene en la memoria,
dejando que este gusto, casi eterno,
conduzca la jornada con buen juicio.
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Autor:
CORAJUDO (
Offline) - Publicado: 15 de junio de 2026 a las 01:00
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Mauro Enrique Lopez Z.

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