Novela Corta: Hilo de Sangre
Por: Srta. Zoraya M. Rodríguez Sánchez
Seudónimo: EMYZAG
Comenzada: 2 - 3 (5) 14 de junio de 2026…
Publicada: 14 de junio de 2026…
Terminada: 14 de junio de 2026…
Editada: 14 de junio de 2026…
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7106 Palabras 10 Páginas
~ * ~Sinopsis:
~ * ~José y Juan juegan con el juego de la ruleta rusa y su mejor amigo de hilo de sangre le toca la única bala y a José tratan de culpar del vil suceso, pero, sale airoso del juicio porque catalogan al momento sin ser un suicidio sino un homicidio involuntario...
José y Juan son dos amigos inseparables. La amistad es como la hermandad. Si José se hace un tatuaje y Juan también se hace el mismo tatuaje. La amistad es ser fiel para éstos dos jóvenes de la misma edad e inseparables como siempre. La amistad es un lazo o un hilo de sangre que nada ni nadie puede separar ni con mañas y artimañas si desde que se conocen la vida recrea y crea un convite de sensación de colores nuevos como es el color rojo de la sangre como el hilo de sangre que los une y para siempre. José y Juan estudian en la misma escuela y poseen las mismas amistades entre escuela y vecindario. José y Juan se sienten como dos amigos nuevos del alma y del corazón. José y Juan disfrutan la vida van a playas y surfean desde muy niños. El lazo que los une es mayor que el mismo hilo de sangre. La vida para éstos jóvenes es ideal para salir a divertirse de fiesta en fiesta y hasta hacen de todo, desde correr bicicleta, patines y patineta. Los juegos de antes de que llegara la tecnología a derribar todos éstos juegos cuando la tecnología libera estrés o hace más dolor de cabeza cuando los juegos por Internet son muy divertidos, pero, no sanos ni hacen ejercitar el físico como lo es correr bicicletas, patines o patineta. José y Juan se divierten tanto y de un sólo por qué al desnudo cuando ocurre el desastre que se ve venir entre sus vidas felices. Los dos jóvenes se divierten tanto que no saben más qué inventar para entretenerse jugando entre escuela y vecindario. José con cabellos y ojos de color negro, mientras que Juan tiene y posee los ojos y cabellos de color castaños. Ambos jóvenes se divierten en demasiada vil e irremediable exasperación entre la escuela y el vecindario, pero, llegan a la edad de dieciocho años, la edad más rica de toda vida, pero, inmadura y sin ninguna experiencia. La verdad es fría y autónoma en discernir lo que fue y lo que pasará en un futuro si ambos jóvenes realizan lo que nunca un juego mortal como lo es morir queriendo ser libertino. Ambos jóvenes creen en el amor a toda costa y se enamoran cada uno de la hermana de cada uno, pero, en el ambiente existe un calor extremo y ambos jóvenes acuden a una actividad de un circo en el pueblo. Tanto José como Juan visitan a la pitonisa, una mujer de edad, sabihonda en la materia de adivinar la verdad o en decir la mentira para ocultar la mentira, más no se sabe. Es una mujer con sapiencia, sabiduría, intelecto y raciocinio perfecto. La mujer tiene y posee una bola mágica y ambos jóvenes van y vienen después de haber observado la tanda del circo de esa hora. José y Juan se divierten tanto en el circo que salen por el pasillo hasta riendo y los dos jóvenes observan a la pitonisa en las afueras del circo para adivinar su destino, porvenir y más que eso su futuro. La mujer con turbante en la cabeza y con su bola mágica hace un ademán frío como llamando a los dos jóvenes a que por un dólar puedan saber de su futuro. José que es el más gracioso de ambos expresa un chiste que dijo que… -“esa bola mágica me mira el futuro como yo a ella, pero, la única diferencia es que yo no sé nada del futuro…jajaja”-, ambos se ríen como si hubiera sido gracioso lo que expresó ante la bruja más grande del universo la pitonisa Clara, y que es tan clara como el agua o como el cristal con que observa el futuro a todos por igual. Clara es tan clara como el agua o como el cristal y quedó como el deseo de expresar el futuro si es un futuro, el cual, no le pertenece a Clara a la vidente o pitonisa. La pitonisa quedó confundida por primera vez con el futuro de los jóvenes de nombre José y Juan. A José le expresa que vivirá muchos años de amor con una joven y que él amará mucho con el corazón enamorado, pero, cuando llega a Juan le expresa al joven que quizás muera en el intento de ser muy guapo y rudo en un juego mortal. Los dos jóvenes se miran justamente a los ojos y los ojos encendidos de un futuro incierto porque aún no transcurre, pero, la pitonisa no se confunde jamás, pero, ésta vez los dos futuros se le confunde sino se sabe a ciencia cierta quién de ambos jóvenes morirá y quién será feliz por siempre.
El lazo o el hilo de sangre entre José y Juan es muy real como si fuera sangre por sangre. La amistad va más allá de la razón y del corazón. José y Juan se visten de paciencia, pero, de impaciente impaciencia cuando ambos jóvenes salen de allí no muy contentos con lo que les expresó la pitonisa Clara. José y Juan dos amigos inseparables yacen asombrados con el último dilema que les expresa la pitonisa Clara. Ambos amigos se miran fíjamente y muy apesadumbrados con lo que les expresa la vidente. Ambos jóvenes se olvidan completamente de lo ocurrido con la pitonisa cuando transcurren dos años más, o sea, que tienen veinte años ambos jóvenes. Los jóvenes de nombre José y Juan han vivido toda una vida enamorándose y ya Juan pretende casarse con la hermana de José, mientras que José, prefiere esperar por un momento más. José y Juan no detienen su afán de creer en la evidente que vaticinó todo cuando ambos jóvenes visitaron al circo una vez cuando tenían dieciocho años. José y Juan encuentran más amigos, pero, como el hilo de sangre jamás si eran ellos dos nada más amigos como hermanos de sangre. Los nuevos amigos mozalbetes raros con un malestar de boca, recientemente, son los nuevos vecinos en la vecindad de José y Juan. Los nuevos amigos de José y Juan deciden ver el reflejo de luz en nueva amistad clara y muy conducente, pero, en la alborada de un día con el sol a cuestas y siendo curtido el sol de mayo y se electrizó la forma de creer en un sólo juego mortal y es el de la ruleta rusa. Si José y Juan se miran a los ojos directamente cuando ésos amigos deciden imponer el juego entre nuevos amigos para saber su verdadera amistad o libertad en saber discernir que morir o suicidarse es morir también si, al fin y al cabo, vamos todos a morir unos primero y otros después dicen todos ellos. La ruleta rusa un juego de la historia cuando se le atribuye al ejército rudo del siglo XIX. ¿En qué consiste el juego de la ruleta rusa?, el juego consiste en que se introduce una bala en un revólver y se le da vuelta al tambor o cilindro sin saber donde queda la bala y poner en la cabeza el revólver y disparar el gatillo para saber a quien le toca aleatoriamente la bala. El juego es letal y mortal, pero, es sólo un juego para valientes y libertadores. El juego forma parte de los jóvenes cuando llegan al vecindario éstos jóvenes a vivir allí mismo con ambos jóvenes de nombre José y Juan. El juego es mortal y letal, cuando una bala matará como suicidio a unos de los jóvenes que se atreven a desafiar y a realizar el juego letal y tan mortal como lo es morir a la suerte. Fatalmente se sabe a ciencia cierta que el juego es mortal y tan súbitamente mortal que deja caer una bala al azar para matar suicidamente el cuerpo llenando de sangre el lugar o sitio donde se realiza el juego de la ruleta rusa, un juego de la historia atrapando al valiente en un letal juego de morir suicidado. José y Juan deliberan cómo poder ser cobardes y deciden no realizar la aventura de jugar la ruleta rusa. José y Juan con el hilo de sangre palpitando y latiendo muy fuerte en su instinto sosegado de hermanos de sangre si la amistad los lleva hacia la peor perdición. Jugar a la ruleta rusa los lleva hacia el peor de los caminos cuando en el afán de vanagloria, libertad y sucidio es una sola muerte súbita que les corre por la sangre a esas nuevas amistades del vecindario de José y Juan. Tanto José y Juan no detienen el paso a sentir la muerte súbita entre el hilo de sangre porque perder a un amigo es perder a un hermano. Si sintiendo el deseo de hermandad Jośe y Juan no desean realizar el juego sino que el silencio los mata y los succiona desafortunadamente y con el infortunio de creer que la suerte los va llevando lejos de la sola realidad. Mientras que José y Juan se miran a los ojos profundamente sólo se edifica el tormento de creer que sí toman las riendas de un futuro incierto con la muerte o con el suicidio de un juego de nombre la ruleta rusa.
El hilo de la sangre entre José y Juan es un lazo perdurable y muy significativo para ambos jóvenes, y sin recordar lo que les expresó la pitonisa en el circo van de rumbo en rumbo, dirección en dirección, buscando la alternativa de evadir el juego de la ruleta rusa, pero, no, no un cobarde no se rinde jamás sin la presión de grupo. José y Juan se perfilan en el desastre de creer en la débil razón, pero, en el juego del alma y más el de la ruleta rusa va demostrando la esencia y la virtud de un hombre valiente y sin misericordia es poder perder la vida como un suicidio letal y mortal como lo es jugar con la ruleta rusa. Una bala en el tambor o cilindro del revólver, hacer girar y que el proyectil caiga aleatoriamente en un cilindro del revólver. Porque jugar la ruleta rusa es como decidir entre el bien y el mal, es obtener la suerte al azar, y saber que una bala perforó la cabeza o la sien de algún jovenzuelo y que sólo perpetra jugar con sus amigos un juego letal y muy mortal. Tanto José y Juan sólo deliberan si ser valientes o ser cobardes con jugar a la ruleta rusa, si es una débil situación y un mal momento para decidir entre el bien o el mal. El hilo de sangre se ve palpitar, latir y desangrar en una vil escena mortal de acabar con la vida con tan sólo un juego letal. El hilo de sangre se torna exasperado como el dolor de cabeza que deja por perder a un ser querido en la batalla o en la guerra. José y Juan se miran fijamente al rostro y más a sus propios ojos cuando dicen y expresan toda la verdad. Tanto José y Juan se disfraza el tiempo con el antifaz de la cobardía y no de la valentía que les deja la presión de grupo cuando desean arrancar velozmente y marcharse de ese lugar para no realizar el juego de la ruleta rusa. Desafortunadamente el juego de la ruleta rusa va y va más allá de la razón perdida cuando al acecho se identifica el peor de los casos. José y Juan se dedican en forma adyacente de creer en el alma viva y muy torrencial de vivir bajo el deseo de querer largarse de ese lugar. José y Juan se dedican en la fuerza de creer que dar el paso de jugar la ruleta rusa es como jugar con la vida o jugar con fuego que se quema hasta el alma. Si con el infortunio de creer que jugar a la ruleta rusa es como es dar con una bala entre los sesos o en la sien donde la magia de caer rendido es morir con una muerte súbitamente que antecedió a tener la bala entre el cilindro al azar o aleatoriamente cuando apretar el gatillo es perder la vida en un sólo instante. La bala, única bala que precede a una valentía en querer jugar a la ruleta rusa cuando en el momento acaba y termina con una bala entre los sesos o en la sien por donde se coloca el arma letal para jugar un juego donde la ruleta rusa es la reina de una cabeza tan valiente cuando morir en el acto en un juego letal. La única bala en el revólver de seis cilindros y halar el gatillo es de valiente para saber si la bala te toca a tí es la ruleta rusa. Tanto José y Juan se miran fijamente, directamente y con un temor a muerte si el hilo de sangre se ve llegar a derramar más sangre que el hilo de sangre. José y Juan se miran directamente a los ojos como sucumbiendo en un trance directo, suave y tan delicado como tal situación. Mientras que José y Juan se miran fijamente si aún sin aceptar el juego de la ruleta rusa se convierte todo en un sólo juego que terminará bien o mal para uno de los seis jóvenes y que se atreven a desafiar la vida. Un proyectil como bala mortal y tan letal como la muerte fija, dolorosa, inerte e inmóvil que nos deja la vil y terrible muerte. José y Juan continúan con voz temblorosa, con miedo y temor por acechar o realizar un juego tan mortal como lo es la ruleta rusa, por fin se deciden si lo juegan o no. José es el valiente de los dos, mientras que Juan es el cobarde entre los dos amigos con amistad con hilo de sangre como los hermanos eternos, pero, ésta vez, sólo quedará uno de los dos vivos y quizás el otro con la culpa de su muerte suicidio.
José expresa con voz fuerte, decidida, tenaz, muy ruda y como todo hombre que -“sí, jugaremos el juego de la ruleta rusa…”-, cuando se petrifica el calor mortal y tan letal como la sombra de la muerte a costa de la única debilidad de la presión de grupo en ser el valiente aquí. Mientras que Juan lo va observando desde una perspectiva de gran asombro cuando él no quiere jugar el juego de la ruleta rusa, pero, la presión de grupo lo van llevando hacia un destino diferente, inocuo, y calmando los nervios y que tranquiliza los nervios es de valientes cuando en el altercado y la camorra de un altercado frívolo se va convirtiendo en un ademán y tan friolento como el de quedar preso entre la presión de grupo y es la decisión de José. Nunca más quedará amarrado ni atrapado entre escombros de un juego mortal y tan letal como es jugar a la ruleta rusa. El frío se viene venir en el alma de Juan cuando aceptó también en realizar el juego de la ruleta rusa y en contra de su voluntad. Juan mira al suelo y mueve su cabeza de un lado a otro expresando que no, no desea realizar el juego de la ruleta rusa con José y sus amigos. Juan primitivo, cobarde y con temor de ser ése que la bala le caiga del tambor o cilindro sólo a él como si fuera único, y no vivir en conjunto con otros seres y que hacen lo mismo que él. La vida marca tragedia, dolor y pena y un sólo sufrimiento que unos de los jóvenes del vecindario va a morir con una sola bala en su interior o entre sus sesos o sien. No se puede hacer mucho cuando en el ademán frío se siente como el suave desenlace de entregar la vida a un juego mortal y letal como lo es la ruleta rusa. El juego de la milicia del siglo XIX un siglo pasado, pero, que todo lo que se inventó ahí el mundo continúa utilizando incluyendo e inclusive el juego de la ruleta rusa. No se puede hacer mucho cuando los jóvenes ya entran en una edad donde la voluntad es propia, decidida y muy convincente. No se puede hacer nada cuando los jóvenes casi realizan la ruleta rusa y se van colocando en círculos para saber qué pasará o quién va a morir por jugar la ruleta rusa. Juan teme por José y José teme por Juan sin importar la vida de cada uno, como si sus vidas no les importara. Todo es culpa de José que aceptó el juego de la ruleta rusa entre los nuevos amigos del vecindario, porque Juan no ha dicho ni un sí ni un no, pero, con la presión de grupo Juan acepta el juego de la ruleta rusa. El hilo de sangre se rompe, se parte, se divide, se desenreda, se parte en dos pedazos cuando el juego ya va directamente a ser real y a ser jugado por los jóvenes incluyendo a José y a Juan. El hilo de sangre con sangre buena, sana e inseparable como la sangre de José y Juan una sangre pura, ingenua e inocente y sin manchas de culpabilidad por no hacer absolutamente nada en la vida sólo jugar correr bicicleta y ser parte de ese vecindario que los amaban como a un hijo las personas que viven en ese barrio. José y Juan dos buenos jóvenes decentes, deportistas y muy estudiosos se ven involucrados en un juego llamado la ruleta rusa. José y Juan se divierten tanto, pero, temen en morir con demasiado dolor en sus cabezas que no piensan en discernir ni hacer o realizar lo más correcto y no hacer ese juego llamado de la ruleta rusa. Mientras que el vecino se alimenta o duerme, ellos a las 10:00 de la noche realizando el peor de los malos instante un tambor o cilindro que contiene una sola bala para uno de los jóvenes que juega el juego letal y mortal y que caerá en el suelo por haber disparado una sola bala del tambor o cilindro del revólver que trae unos de los nuevos jóvenes del vecindario. José y Juan, nuevamente, se miran y se observan a los ojos llenos de pena, sufrimiento y dolor y sólo desean salir de ese lugar para no jugar el juego de la ruleta rusa y ser uno del letalmente mortal juego donde uno morirá.
Bueno, da comienzo el juego de la ruleta rusa. Los jóvenes algunos temblando del miedo y sufriendo por dentro de su solo corazón y con tan poca mente para pensar en vez de marcharse de allí, no, si todos se quedan allí como si fueran un soldado de la milicia. Mientras que José y Juan tiemblan de miedo sin saber a lo que van cuando en su subconsciente sí saben a lo que van: un joven va a morir. La ruleta rusa es un juego letal y muy mortal cuando solo una bala será la ideal para matar en el juego de la ruleta rusa. José le hace señas a Juan, pero, Juan está lleno de miedo y temor si sólo quieren marcharse del lugar como los cobardes, pero, no ellos son valientes cuando en el aire se dará una sola bala en la sien o en los sesos de alguno de los jóvenes. La ruleta rusa es un juego mortal y tan letal que comienza a caer entre la sien y los sesos de cada joven que va a realizar el juego de la ruleta rusa. Los jóvenes se colocan en forma de círculo y el revólver en el medio de la mesa con una sola bala en el tambor o cilindro y donde va la bala. Los jóvenes liderando el juego por unos de los nuevos vecinos que llegaron nuevos al vecindario realizan el juego letal y mortal de la historia y del siglo XIX como el de la ruleta rusa. Los jóvenes tanto José y Juan eléctricos y con los nervios de punta y la piel de gallina quieren salir corriendo de allí para salir airosas como si la bala no les tocara a ninguna de ellos. José y Juan liberan toxinas sudando la gota gorda cuando el revólver lo toma el primero de seis amigos y dos amigos con el hilo de sangre que pronto se romperá en dos pedazos y se dividirá en dos partes por uno haber muerto con el juego de la ruleta rusa. José y Juan deciden realizar el juego letal y tan mortal que uno de los seis amigos ha de morir por culpa de una bala fría. La bala, sí, una sola bala fría, gélida y tan álgida por un vil momento frígido cuando sólo una bala matará a un joven volando los sesos y en la sien de algún joven. Los seis amigos se juegan la vida y más la muerte de un vil instante cuando en el juego de la ruleta rusa se juega la vida mortal y tan letal. José y Juan se miran cuando el primero de los amigos toma el revólver y halar el gatillo y no fue él el que muere si ya pasó su turno. Si quedan cinco lugares en el cilindro o tambor con una bala que no está perdida sino que está dentro del cilindro esperando disparar como fuego en el blanco. José ocupa el segundo y Juan el tercero lugar, sino son los últimos en hacer girar el gatillo. A José le toca su turno de deliberar si aceptar o retirarse del juego, él toma el revólver y se lo coloca en la sien entre los sesos muertos de pena, dolor y de ambigüo sufrimiento. José mira a Juan y se va despidiendo de la vida y del hilo de sangre entre él y Juan por una amistad de casi más de veinte años. La vida comienza se dice a edad y que la juventud es el tesoro que muchos respetan y otros no como lo que hacen ellos en un jugeo mortal y tan letal como lo es jugar la ruleta rusa. José y Juan se despiden de la vida, de la amistad y de la suerte cuando a José cuando halar el gatillo no es a él que la mala suerte le tocó. Los nervios de Juan se apodera más y más de sus sesos y sien cuando a él le toca la gran suerte en halar el gatillo. Juan se miró interiormente y se dijo y pidió disculpas y perdón por lo que hace y lo que realiza en nombre del dolor y del pecado, del sufrimiento y de la pena y del haber aceptado el juego sin saber que era a él quien el cilindro o tambor se halla la única bala. La bala fría, álgida y tan gélida como el mismo viento se dedicó en ser la bala predestinada para Juan en los sesos y en la sien del joven. Juan en el tercer lugar, si bien se dice que a la tercera es la vencida, así fue que la única fría bala le tocó a Juan, si la bala perforó a su sien dejando muerto en el acto a Juan y deliberando que los otros jóvenes quedan vivos y sin temor de morir acabando el nerviosismo de halar el gatillo y morir en el acto por una bala en el cilindro o tambor de un frío revólver que ni sabía a quién le tocó la mala suerte de un bala casi perdida en el revólver.
Juan miró fijamente a José y se despidió como un ser que va a morir por culpa de la presión de grupo, por culpa de la decisión de otro, por culpa del maldito juego, y por culpa de la terrible valentía porque ser cobarde no es de valientes. La vida comenzó en ese mismo instante en que el juego comenzó, pero, más comenzó cuando Juan toma el revólver entre sus manos y hala el gatillo y sale la única y fría bala que le ha quitado y robado la vida letalmente y tan mortalmente. Juan murió al acecho de la valentía aunque su pulso temblaba en sus venas y más entre sus venas inmortales de nervios, dolor y pena. Juan quedó como el deseo vivo, como la fría bala y como caer en el universo frívolo y tan frígido de insistente dolor. Juan quedó inmortal y adyacente de dolores y de penas y de un solo sufrimiento que lo dejó muerto y más muerto que la misma bala entre su sien y sus sesos. Juan quedó vil mortalmente y tan muerto en el acto desde que el revólver cayó cuando su cuerpo cayó al suelo derramando la sangre del hilo de sangre entre José y Juan. José llora impetuosamente sobre el cadáver de su mejor amigo y dice que… -“la bala cayó en mi amigo y hermano mío”-. El cadáver de Juan yace en el suelo muerto por una fría bala que le ha quitado y robado la vida y que ha perpetrado todo temor, sufrimiento, dolor y pena antecesora a una bala mortal y tan letal y que ha dejado muerto en el suelo a Juan. La bala suspendió en el tiempo un deseo de vivir y de querer la buena suerte, pero, le cayó la mala suerte y la vil muerte al mejor amigo de José, sí, a Juan y el hilo de sangre se vio mortal y tan letal como la misma muerte en el suelo que yace el cuerpo de Juan en el mismo suelo frío, gélido, y tan álgido como esa fría bala que le tocó entre su sien y volando sus sesos. El cuerpo de Juan yace tirado allí muerto, frío y sin ningún nervio cuando él sólo quería salir corriendo de allí sin poder realizar el mortal juego llamado la ruleta rusa. José llama a una ambulancia antes de pedir auxilio y de gritar que el hilo de sangre casi sangre de su sangre yace allí muerto y sin la vida que tenía. La autoridad hace presencia en el lugar y toma evidencia, y sin esclarecer el caso se llevan todo como evidencia a forense y a la morgue el cuerpo de Juan. La autoridad hace su protocolo y su procedimiento en investigar el caso, pero, el caso no tiene más culpable que la presión de grupo y por tener y demostrar una valentía entre otros amigos. Éste caso es muy sonado entre los jóvenes y se convierte casi en una leyenda frívola para que otros niños no realicen el juego tan letal y mortal como lo es jugar la ruleta rusa entre amigos. El caso va a juicio como todo homicidio, asesinato, robo y hasta suicidio. José es llevado con traumas psicológicos en su cabeza por ver morir a su mejor amigo con una bala fría entre su sien y sesos. La esencia del caso se ve y se torna como un asesinato, aunque, fue un suicidio. José se torna intrínseco, parco, callado, desesperado y muy inocuo, pero, muy traumado por ver salir sangre y salpicar todo y llenar el lugar de sangre inocente, ingenua y pura sangre del hilo de sangre como amigos y hermanos que eran ambos jóvenes. La ciencia y la autoridad y el caso es muy sonado entre los jóvenes del vecindario y del pueblo donde ocurrió todo el mal de la presión de grupo por ser jóvenes valientes. La vida mata, hiere y atormenta fríamente cuando en el ocaso de la vida y de la muerte acecha con bifurcar lo que comienza a sentirse fríamente sin la indebida caricia de un amor con el hilo de sangre que se acaba de romper en dos pedazos separando a la vida, a la amistad y a la hermandad de dos amigos que eran casi hermanos juntos desde que nacen y se crían en el vecindario.
Posiblemente será como el dolor de cabeza el terrible mal deseo del trauma de José con la vida de su mejor amigo sobre la vil muerte. José quedó callado con el vil y terrible mal suceso, cuando la vida quedó en una muerte llena de luto y con el hilo de sangre bifurcando entre el bien y mal recuerdo de toda una vida juntos los dos jóvenes. José entristece de pena, dolor y sufrimiento por la pérdida de su mejor amigo con el juego letal de la ruleta rusa. José se siente muy mal y destrozado y muy deteriorado en el afán de haber perdido y para siempre a su mejor amigo cuando él siente una culpabilidad extrema por haber aceptado el juego de la ruleta rusa por no demostrar cobardía ante los nuevos amigos. José se siente traumado y débilmente culpable por la mala acción de sus actos en haber aceptado el juego de la ruleta rusa. El juicio casi se ofrece por la muerte de Juan en el vecindario, porque hay y existen dudas de cómo fue posible la muerte de ése joven de nombre Juan. Los otros cinco jóvenes se disponen a dar su confesión ante el tribunal y un juicio por la muerte de Juan jugando el juego de la ruleta rusa en el vecindario junto a otros cinco jóvenes. La vida atormenta, bifurca y teme con sus propios nervios si yace muerta la vida misma y más para José sin el hilo de sangre y sin la vida de su mejor amigo hermano Juan. Es el primer día de juicio y se tomó toda evidencia de forense y de la morgue. Es el primer día del juicio y los cincos amigos como testigos en la evidencia se torna intrínseco, inestable y muy apenado el haber jugado un juego letal y mortal como lo es el juego de la ruleta rusa. Porque los testigos del juicio de Juan confiesan todo que uno de los jóvenes nuevos que llegan a vivir al vecindario de José y Juan tenía un revólver de su padre con licencia, o sea, que le robó el revólver. Primer fallo en el juicio en contra de éstos cinco jóvenes con un revólver hurtado del padre de uno de los jóvenes como testigo. El juez indaga que de quién fue la idea en realizar el juego de la ruleta rusa, uno contestó que de él y José aún traumado por el vil suceso se echó la culpa él cuando le expresa que de él salió la idea de que jugarán el juego de la ruleta rusa sin permitir la decisión de Juan. El segundo fallo en el juicio fue perpetrar el juego de la ruleta rusa sin el consentimiento de Juan si quería o no jugar el juego de la ruleta rusa. José testifica como un testigo culpable resintiendo que el de la decisión de jugar la ruleta rusa fue él quien tomó la fría decisión por la presión del grupo. El juez no tomó su testificación como una de culpabilidad cuando el juego de la ruleta rusa lo jugó sin poder retirarse del juego pudiendo hacer su retiro del juego. José se echó la culpa de la muerte de su mejor amigo hermano de sangre con el hilo de sangre roto, compungido y tan funesto. El juicio determina otro día más de juicio y se retira el juez y los doce jueces que votan por la determinación de la sentencia si es que hay alguna. Mientras tanto José en el vecindario recorre de punta a punta todo el vecindario recordando solo la vida de Juan. José traumado psicologicamente por la muerte de su mejor amigo hermano de la vida Juan el hilo de sangre se vio partido en dos pedazos, dividido en dos hilos llenos de sangre cuando en el albergue del corazón busca un solo recuerdo y todo porque aquella decisión fue mala, infructífera, pero, muy certera cuando en el alma y en el corazón mató de un disparo en la sien volando los sesos de Juan y con una sola bala y que mató a su vida y todo por un juego de nombre la ruleta rusa. Juan murió, sí, con una bala entre la sien y sus sesos por un disparo sin cobardía, sin valentía sino todo por la presión de grupo que le tomó a la mala suerte de entrever en la sola razón de sentir que el disparo no le iba a caer a Juan, pero, la suerte vagó en un trance directo y la bala sí cayó en Juan.
La paz y el ser de José se atrevió a recorrer todo el barrio y al vecindario sólo pensando en la amistad de hermandad entre José y Juan. Cuando en un tiempo de ocio, paz y tranquilidad José sólo recordó cuando estuvieron en el circo y la pitonisa de nombre Clara vaticinó la muerte de uno de ellos sin saber quién moriría. Clara no se equivocó jamás sí expresó el futuro de acuerdo a lo que vio en su bola de cristal aquella noche en el circo. José lo recordó todo y se dijo que… -“¿qué vieja ésa?... nos dijo la verdad y no le hicimos caso…”-. José recordó todo y de todos modos se sintió mal y con una sola decepción dentro de su propia mente y de una sola perspectiva de asombro, dolor y magia universal cuando el espíritu de su mejor amigo y hermano de hilo de sangre se posó en su camino. José se llenó de furia y de una paz indiscutible cuando en el camino vio al espíritu de su mejor amigo y hermano de sangre y se llenó de valentía como en aquella noche cuando decidió jugar el juego de la ruleta rusa. La paz de José se vino venir en espíritu de su mejor amigo, pero, en el silencio cambió todo cuando en el albergue de todo se edificó la forma en atraer el silencio a su vivir. Es otro día para el juicio de Juan, ¿por qué quedó todo en demasiada vil e irremediable muerte?, cuando el alma de José quedó como el funesto mal instante por recordar el vil y cruel suceso por la muerte de su mejor amigo y hermano de hilo de sangre. El juicio tomó una recesión y José recordó todo desde una cruel perspectiva si cuando tomó la cruel decisión Juan lo miró decepcionado, incoloro y con una sola preocupación que si él moría en el intento es culpa de la decisión de él. El juego mortal y tan letal como lo es el juego de la ruleta rusa dejó a José marcado y traumado para siempre. José quiso ser como el dolor, pero, tomó la peor decisión cuando a su amigo hermano de sangre del hilo de sangre como se hacían llamar cayó la fría y la única bala en la sien o en sus propios sesos. Si José logró el acometido más friolento y más frívolo de todo el acontecimiento si murió Juan el mejor amigo y hermano de sangre con el hilo de sangre entre José y Juan. José se vio mortífero y letal como ese juego mortal de la ruleta rusa entre los amigos nuevos y Juan muriendo Juan en un altercado friolento en acertar la bala aleatoriamente en su sien como entre sus sesos. Juan voló sus sesos con esa bala mortal y con cruel destino cuando no quiso jugar el juego, pero, por la voluntad de su mejor amigo y hermano de sangre con el hilo de sangre juega el juego de la ruleta rusa tan mortal y letal para un sólo cruel destino morir por volar su sien y sus sesos. Juan quedó tan mortal y tan letal que quiso despedirse de su mejor amigo cuando lo miró y lo observó desde una cruel perspectiva de asombro letal cuando en su mundo se vio volcar las alas quebradas de su insistente vida dejando la cruel herida en un arma letal y tan mortal que le voló los sesos y la sien a Juan cuando jaló el gatillo de un revólver que contenía una sola bala y que le cayó a él como si fuera culpable de un fuerte delito y fuera una cruel y terrible vindicta y que tenía que pagar con su vida. José buscó fuerzas y paz espiritual, pero, no lo logró mediante la recesión del juicio. José piensa y piensa en discernir lo que conlleva una sola soledad cuando José es el hombre, pero, en aquel momento sólo falló y desfallece como el débil hombre cuando tomó aquella mala decisión. El juicio tomó otro giro cuando se petrificó la forma y la manera de observar que la decisión de José fue quien llevó el rumbo total hacia un destino fatal cuando la bala no le tocó a él sino que su mejor amigo y hermano de hilo de sangre fue quien coge la bala cuando jaló el gatillo dejando abrir brechas, fronteras y horizontes y destrozando murallas hasta que la muerte quiso ser el destino fatal en la vida de Juan.
José se derrumbó en el instante en que se quedó solo con la culpa en su conciencia. José se quedó con la sola culpa y con su propia conciencia cuando fue culpable y lo expresó él en el juicio porque la decisión fue de él y no de Juan. Juan no quiso realizar el juego de la ruleta rusa, pero, la presión de grupo y la valentía lo llevó a halar el gatillo en una sola mala suerte cuando cayó la bala a su suerte, en su sien y más entre los sesos de Juan. Juan murió por culpa de José cuando la decisión fue mortal y tan letal como esa terrible mala acción de halar el gatillo a ver sí aleatoriamente te toca la bala que existe en el cilindro o tambor del revólver. El revólver calibre cuarenta y cinco era del padre con licencia para portar armas de uno de los amigos de José y Juan. El revólver fue robado o hurtado cuando en el afán de vanagloria, valentía y cadencia y con presión de grupo demostró que su imperio en el juego de la ruleta rusa se tornó intrínseco y exasperado cuando se edificó el ademán frío y tan frívolo como el mismo tormento. El juicio comenzó después de la recesión de veinte minutos de pausa y débil momento cuando se tornó exasperado y el juicio dio por terminada toda la evidencia y hallazgos recopilados como el arma y la confesión de los testigos. ¿Por qué murió Juan? se preguntan algunos como haciendo la interrogante perfecta de creer en el siniestro cálido en un vil y terrible asesinato. La gente llorando la vida de Juan y sus padres preocupados y más que eso insistentemente preguntando por qué Juan está muerto. El juicio atormentó y edificó tanto y por tanto la vida de Juan que casi queda como un homicidio involuntario o imprudencial ante José quien dispuso la decisión en realizar el juego de la ruleta rusa. El juicio fue imparcial y muy delicado cuando las evidencias son exactas y muy contundentes como forense y la morgue. José se ha quedado con el trauma psicológico, pero, muy neutral cuando en el silencio y en la paz él tenía al espíritu de Juan entre sus pupilas, mente, alma y corazón. El juicio fue real, pero, muy imparcial cuando no se tomó como una testificación real la cruel decisión de José sin tomar la voluntad de Juan sin querer realizar el juego de la ruleta rusa. José cuando en el afán real de querer solventar en el juicio su culpabilidad no se tomó parcialmente su decisión en aquel momento. La vida atormenta y bifurca bastante mal la osadía en querer que el caso se observa desde una asombro o desde una mala perspectiva de un homicida involuntario y así quiso dar su testimonio testificando como testigo estrella del caso más sonado de la temporada cuando Juan era un buen muchacho e ideal en el deporte y más como vecino de la vecindad en el barrio donde murió a consecuencia de una fría bala mortal y letal como lo es el juego de la ruleta rusa. El juicio fue imparcial demostrando que no toda testificación puede ser que se tenga algún interés por haber tomado aquella decisión mortal en aquel instante cuando muere por una bala fría en la sien el pobre joven llamado Juan. El hilo de sangre entre José y Juan llegó a atemorizar de espantos la crudeza del amor filial entre dos amigos que eran casi hermanos de sangre. El hilo de sangre se derramó de sangre, como el vino tinto y del vino del bueno y tan exquisito en el paladar, pero, en el camino se llenó de sangre inocente, ingenua y pura sangre. Si en el momento se electrizó el mal momento en dar una paz o un mal sosiego, pero, José siempre tuvo la paz y en el ser una delicadeza de creer que el espíritu de Juan lo tenía él en su camino con el hilo de sangre inmortalizando aquel instante en que la bala fría mató a Juan cuando él jaló el gatillo de aquel revólver cuarenta y cinco. El juicio se vio friolento, frívolo y frígido como aquella bala fría en la sien y los sesos de Juan.
El juicio y el juez da por terminada la sesión del juicio por la muerte de Juan por una bala en la sien por un juego de la ruleta rusa. José queda a la expectativa de creer que es él el único culpable de la muerte de Juan y todo por aquella mala decisión que hizo cuando Juan sin querer realizar el juego fue impulsado por la presión de grupo y por la indebida decisión de José. José queda traumado psicológicamente por la muerte de su mejor amigo y hermano con el hilo de sangre cuando se atemoriza en ser el culpable del terrible y cruel mal suceso. José queda a la gran expectativa en haber otorgado con su testimonio una gran solución al problema de la vil muerte de Juan con una bala perdida en el cilindro o tambor de un revólver hurtado. El juez hace sentencia al joven que hurtó el revólver de su padre con el homicidio involuntario de Juan. José queda exonerado del caso cuando Juan tenía su propia voluntad en expresar en aquel momento su decisión sin querer realizar el juego de la ruleta rusa. José se separa de la hermana de Juan y conoce luego de todo el mal suceso a Vivian y fue muy feliz como lo vaticinó la pitonisa Clara.
FIN
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Autor:
EMYZAG (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de junio de 2026 a las 00:03
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Poesía Herética

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