En la fuente bullían las transparentes aguas
con apariencia opaca,
tocándose por todas partes,
del cielo al corazón de tus labios insomnes,
nacidos de la lluvia, apacibles cobijos.
Cuando tú no mirabas,
me convertí en espejo de tu boca saciada,
me acerqué sutilmente,
como una sombra,
languideciendo, deforme y pálido,
salpicadura ocre en tus costados,
hasta que te giraste, y el aire se contuvo
dentro de mis pulmones.
Y te respiro aún sin demostrármelo.
Mi alma no tiene sed,
mi alma es un incendio.
Te veo de memoria,
no recito un recuerdo,
no sé cómo alcanzar esos buenos momentos
en los que amarte fue mi sufrimiento
y mi miseria.
Tú no has movido un dedo.
Y yo imagino nuestro espíritu,
un abismo viviente
-No caigas en mi trampa,
yo ya la he superado.-
-
Autor:
Alma Segura (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de junio de 2026 a las 08:20
- Comentario del autor sobre el poema: A través de la persona que querría, no de la que he idealizado, no confundir ya sentimiento con obsesión.
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 1

Offline)
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