El verbo

SamG

El verbo me mira y se ríe, lo distingo entre reflejos negros y rojos, me mira desde este vacío, este espacio que ambos compartimos.

También me persigue torpemente por las calles donde transito, y no dice nada.

Se escapó anoche, le cerraron la puerta de las nostalgias. 

Al amanecer desperté y el verbo ya no estaba. 

Ya no siento su respiración.

El verbo me miraba y se ahogaba en el olvido.

Quedaron luces dispersas junto a la cera de una vela, he quedado a ciegas.

No sé si me escuchaba, no sé si lo entendía.

Yo empujé al verbo aquella noche de presagios.

Yo asesiné al verbo mientras escuchaba a Chopin... lo había olvidado. 

 

 

 

Ver métrica de este poema


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.