Nadie sabe que el destino
de la luna está marcado,
nadie sabe
si sus suspiros son la desidia
de algún enamorado,
nadie sabe
si se puede negar el amor
a un ser humano.
Presumí de vivir la vida
caminando entre las rosas.
Quise envolverme de gloria
y sólo lo hice entre sombras.
Si alguna vez he de ser sincera
será hoy por vez primera.
Nadie sabe que el cordón
que me ilumina
no es más que una frontera,
si mi sangre ya no son
lágrimas de callada pena,
si el futuro es el reproche
que le hace Dios a la espera.
Canté mil versiones de mí
a unos cuantos desconocidos,
¿y qué fue lo que conseguí?
nada y así está escrito.
Aún deseo cantar
los versos de mi proscrito.
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Autor:
cblanco53 (
Offline) - Publicado: 13 de junio de 2026 a las 05:38
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z.
- En colecciones: El gozo de vivir.

Offline)
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