El Verde.
El verde ha tenido un significado importante en este libro; abarca el presente y el futuro y demuestra el progreso del ser humano. Es importante recalcar que este libro es un viaje entre el pasado y el futuro. Es el seguir cada lírica como un juego desbloqueado, entendiendo la realidad del escritor y ordenando los sucesos acontecidos por medio de ideas. Estos fueron inspirados y escritos para entender que el futuro y el pasado se unen para armar entre sí una obra de arte.
LOS EXCESOS VUELVEN LOCO AL QUE VIVE UNA REALIDAD ALTERADA
El exceso vuelve loco al que vive en una realidad alterada. Pensar en sí mismo y no en mi hermano y mi amigo —el que me aconseja y me lleva por bien, el que quiere lo mejor para mí y me ayuda a ser un gran ser humano—.
Prefiero el vicio y la droga, la vida a la locura máxima. Me olvido de mi hijo, mi madre y mi esposa; solo quiero ser feliz, quiero disfrutar mi vida, quiero vivir el presente. El alcohol me da tranquilidad y la droga me transporta a un lugar inusual, pero qué bien me hace sentir la vida que llevo en estos momentos.
La tristeza de los demás, me aconsejan sin cesar, pero a mí me va y me viene. Yo vivo mi presente; es mi vida, no se metan. Es mi historia, yo veré cómo la voy a contar; acoplando sucesos y recopilando andanzas, yo sé cómo va a terminar. Yo vivo mi vida, no se metan, por favor. Me importa su opinión, pero prefiero el alcohol.
Los excesos se presentan en la cotidianidad de mi vida. Tomo mucho; tengo un dolor en el corazón. Mi pecho sufre las consecuencias de un amor fracasado. Siento pena, angustia, ira; siento un mal, un mal de amor que me ataca sin cesar y que mi alma quiere apuñalar para con mi vida fracasar y en el dolor manifestar la pena tan grande que llevo en el alma por un amor que destruyó mi vida.
Demuestro mis falencias en los excesos de las drogas, en las cuales me relajo y viajo a mundos donde todo es perfecto y se vive en paz; donde mi amor se hizo realidad y pude tener una familia en armonía. Lástima que así no sería; pero las drogas son mi refugio. Me hacen pensar en lo que fue y no pudo ser, en lo que sería y no pasaría; en mis sueños más preciados todo se hace realidad. Pero también sé que me destruyo y que solo vivo una falsedad.
El alcohol es un líquido venenoso; es la manzana del Edén, es la discordia consumida, es el odio perpetrado hecho jugo en una botella. Es todo lo que está mal, lo que consume mi cuerpo y lo destruye por dentro, lo que permite en mi vida miserias y mundanidad, y lo que acaba con la unión familiar y las metas propuestas en una vida llena de estragos, miseria y maldad. Prefiero mi dinero gastarlo en mi vicio: alcohol y el casino. No me interesa ser feliz con los demás ni quedar bien ante un prójimo que me juzga sin maldad y que de mí nunca se apiada. Yo sufro las consecuencias del alcohol, que me recalcan mis traumas y temores, mis tragedias y falta de amores; todo el pesimismo que recalca la mundanidad, el alcohol y las drogas.
Muchos rezan por mi bienestar; está bien, pero no soy capaz. Solo le digo a Dios que tenga misericordia de mí, pero reconozco que soy una mala persona y que me encanta vivir mi vida en la mundanidad, en vicios y demás acciones malas que solo destruyen mi alma, el gran regalo de Dios que yo nunca valoro.
En el alcohol ahogo mis tristezas y mis penas más grandes; sumerjo mis miedos y preocupaciones. La verdad, me siento muy mal, y si mi tristeza crece a mi vida puede destruirse y mis sentimientos pueden acabar en una olla de pensamientos, ensoñaciones y tragedias. El dolor presente en mi realidad, cuando mi cuerpo siente mucha debilidad, hace que el vicio me consuma al máximo. Estoy cansado, pero quiero tomar más; no me interesan si me quieren ayudar. Yo me hundo acá; solo es la verdad.
La música es un arte que hay que saber aprovechar, pero muchos de mis familiares desean que no la hubiera conocido porque, para muchos, es mi perdición; es lo que destruyó mis principios y moral, mi salud y mi responsabilidad; todo afecta mi cuerpo y mi pensamiento. La música es un don precioso que Dios concedió, pero que el mundo tergiversó al meterle vicio, alcohol y exceso, comprometiendo de un don apreciado la terrible perdición de un hombre mal informado que solo quiere vivir en excesos, alcohol y fiestas, en pura mundanidad, en una triste realidad. Por eso debemos alejarnos de todo aquel que te llama al mal; la música fue un don, pero con malas amistades y alcohol te vas a juntar y la perdición ya está hecha en tu vida como artista y profesional.
Solo deseo paz, pero no la busco de verdad. Me refugio en mi maldad, en mi ego y mis deseos; en el alcohol y sus variantes, en la droga y sus semejantes, en todo lo que me haga alejar de mi realidad para ser feliz de verdad. Tal vez esta no sea mi historia, pero sí es el reflejo de muchos en esta sociedad que solo piensan en sí mismos y no en su familia y amigos. La verdad siempre se aleja cuando al lado de ti está la mentira; por eso siempre hay que ir por el camino del bien para no caer en la perdición de drogas y alcohol.
Esta es la historia de muchos que se refugian en el alcohol, que sufren por amor, dependencia, vacíos, dolor y traumas que afectaron su vida y que buscan en lo malo una solución cuando en realidad van a la perdición. Bebo y bebo, tomo y tomo sin cesar; ya no lo pienso, me mareo, ya no veo. Estoy sumergiéndome en un sueño sin rumbo y sin fin, en la culpa de mis excesos. Qué sería de mí si al iniciar en la música hubiera dicho que no y me hubiera alejado de los vicios. Ahora viajo a un lugar de silencio por culpa de mis excesos.
Ya me he levantado; Dios me dio otra oportunidad. Estoy en la sala de un hospital; acá se refleja mi realidad y por eso me queda de lección que el alcohol y la droga son perjudiciales para mi salud. El saber sanar, entregándome a Dios y aceptando ayuda de muchos psicólogos, hubiera cambiado mi vida; ya no habría excesos ni alcohol, solo triunfo y amor, logros y metas, alegrías sin cesar. Eso es lo que yo hubiera vivido si al inicio hubiera tenido un espíritu de control. Nada de esto hubiera pasado y eso me queda de lección.
Sentimiento
Las ambiciones, el dinero, el derroche, el trago y la fama son el más ilustre sueño de las juventudes actuales. Desear una vida desde la óptica de la desproporción hace visible una crítica actual a la sociedad turbia que decae en miseria y, a la vez, avanza; demuestra el honor a las adicciones, a los vicios y a las comisiones. Ocultar estar así puede ser perjudicial, porque es vivir lleno de máscaras, de tristeza, horror y tragedia, y eso inspira el poema: el retratar una tragedia familiar de un loco que no piensa en los demás, en la sociedad familiar ni en el bien común de la comunidad. Simplemente vive de sí mismo, del ego, del odio y de un triste final. Ya no hay ayuda temporal; es la locura actual: el ser adicto es normal, el vivir en derroche es bondad, y hacer una crítica es un acribillar a la moral actual que se considera intelectual. Un gran ejemplo es el poema con nombre LOS EXCESOS VUELVEN LOCO AL QUE VIVE UNA REALIDAD ALTERADA: mucha verdad para poca mente, cerebro exigente a la moral intelectual que se basa sin pensar en lo obsceno del actual y lo triste de lo antiguo; aburre lo secular.
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Autor:
JUAN MIGUEL MORENO VILLAMIZAR (
Offline) - Publicado: 13 de junio de 2026 a las 01:39
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- En colecciones: LAS EMOCIONES ILUSTRADAS DE UN SER ORDINARIO QUE DESEA SER EXTRAORDINARIO..

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