Llueven semillas de dicha y el suelo florece
donde el perfume todo lo envuelve.
La mujer adorna la faz de la tierra
y su belleza irradia a la naturaleza.
El pensamiento brilla sin límites
en el modesto jornalero.
Y sin querer, en los surcos de la vida,
brota un indeseado gris anodino.
El hombre busca alcanzar las estrellas
enterradas en su corazón indomable.
Las abejas, afanosas, buscan coronar a su reina
sin que el tiempo se interponga.
La luna, inquieta por las noches, se engalana
sabedora de que el ser vivo la contempla.
¿Y tú, que eres amo de tu vida sin cortapisas,
qué sembrarás en este día?
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Autor:
Luis Rayo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 12 de junio de 2026 a las 15:11
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Sheilo Sanz, Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
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