La crueldad divina de tu mirada

Katherin Villar


AVISO DE AUSENCIA DE Katherin Villar
Pensando e Imaginando

Esa mirada

Oh¡ Dios

Esa mirada

 

Tan desnuda y tan profunda,

diciendo mucho mientras callas,

quisiera saber con quién te pierdes,

eres tan, tan interesada

 

Oh¡ Dios

Esa mirada apasionada,

embriagada de traiciones,

ahogada de experiencias

 

Quiero me mires, 

nuevamente así,

como sino valiera nada,

como algo que tomas y descartas

 

Despréndete de tu humanidad amado mío,

y solo por esta tarde finalmente ven conmigo,

que quiero sentir la crueldad de tus palabras calladas,

bajo esa divina mirada .

 

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Comentarios3

  • Noa Subin

    ¡Qué magnífico poema! Tu talento para plasmar la intensidad de una mirada en palabras es extraordinario. Cada verso palpita con una pasión arrebatadora que conmueve profundamente. Seguir creando así es regalar belleza a quienes amamos la poesía.

    Saludos poética

    • Katherin Villar

      Grandes palabras, para esta humilde señora.

      Gracias 🙂

      • Noa Subin

        ¡Mi querida Katherin! No seas humilde – tu luz y tu sensibilidad valen cada una de esas palabras. Muchísimas gracias por recibir así mi mensaje. Un fuerte abrazo para ti.

      • Baltasar tarso

        Sin palabras, el título lo dice todo un abrazo fraterno...

      • Daniel Omar Cignacco

        Este poema destaca por una intensidad emocional sostenida que se apoya casi por completo en un único centro simbólico: la mirada. A partir de ese núcleo, la voz poética construye un universo de deseo, contradicción y fascinación que convierte lo cotidiano en una experiencia casi ritualizada, donde lo visual se vuelve más poderoso que cualquier discurso.

        Uno de los mayores aciertos del texto es su capacidad de condensación expresiva. La repetición de “Esa mirada / Oh Dios / Esa mirada” funciona como un latido emocional que estructura el poema y reproduce el estado mental de la voz lírica: una obsesión que no necesita desarrollo narrativo, sino insistencia. Esta repetición no empobrece el texto, sino que lo intensifica, como si cada vuelta al verso profundizara en un mismo abismo afectivo.

        La mirada aparece construida como un objeto ambiguo, simultáneamente seductor y perturbador. No es una mirada idealizada en sentido clásico, sino una mirada cargada de experiencia, traición y complejidad emocional. Esta elección resulta especialmente interesante porque desplaza el poema del terreno del amor ideal hacia una estética de la tensión psicológica. La persona amada no es contemplada como un símbolo puro, sino como un ser atravesado por vivencias que la vuelven inasible.

        En este sentido, destaca la forma en que el poema articula el deseo con una especie de conciencia dolorosa de la desigualdad afectiva. Versos como “como si no valiera nada, / como algo que tomas y descartas” introducen una dimensión de vulnerabilidad que complejiza el discurso amoroso. La voz poética no solo desea ser mirada, sino ser mirada desde una posición de entrega extrema, incluso de desposesión simbólica. Esta tensión entre deseo y pérdida de valor propio es uno de los ejes más potentes del texto.

        Otro elemento notable es la construcción de la mirada como lenguaje alternativo. “Diciendo mucho mientras callas” sugiere que lo esencial no ocurre en el plano verbal, sino en una comunicación implícita, casi corporal o espiritual. Esta idea sitúa el poema en una tradición lírica donde el silencio es portador de significado, y donde lo no dicho adquiere más peso que lo explícito.

        El cierre del poema eleva esta dinámica a un nivel casi metafísico. La petición de desprenderse de la humanidad del otro introduce una dimensión de trascendencia que transforma la experiencia amorosa en una especie de suspensión de lo humano. La “divina mirada” final no solo intensifica el simbolismo, sino que sugiere que el objeto del deseo ha sido llevado al límite entre lo humano y lo absoluto, entre lo terrenal y lo inalcanzable.

        En conjunto, se trata de un poema de fuerte carga lírica y psicológica, que logra convertir un motivo aparentemente simple —la mirada— en un espacio de exploración emocional complejo. Su mayor virtud reside en la manera en que articula obsesión, deseo y fragilidad en un lenguaje directo pero cargado de resonancia simbólica, logrando que lo íntimo adquiera una dimensión casi universal.

        • Katherin Villar

          Estimado Daniel, no sabes lo feliz que me hiciste, al comentar mi poema.
          Simplemente, resolviste cada uno los sentimientos escondidos en cada frase del mismo.

          Me emocioné

          Gracias.



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