Mira en tu interior.Si no te encuentras satisfecho, haz como el escultor a la que debe conferir cierta hermosura, quitando por aquí, y alisando por allá, suavizando tal línea y y haciendo más pura la otra. Y de ese modo hasta que haya surgido de su obra un un rostro bello. Haz lo mismo: quita todo lo que sobre, pon recto aquello que está torcido, ilumina lo que está oscuro, y procura que todo brille, con una sola luz, con una sola belleza. Nunca dejes de labrar tu estatua hasta que relumbre de ella a tí el esplendor divino de la virtud, y la veas firmemente afianzada sin mácula alguna el bien perfecto.
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Autor:
emiliodom (
Offline) - Publicado: 12 de junio de 2026 a las 04:23
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z.

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