Es de su raíz el árbol
que lo soporta y al que le debe
tener una existencia breve
aun huérfana en la historia.
Cuando no nacido estaba
ella le dio su abrigo
su nombre y su apellido
ella, fértil tierra, lo alimentaba
de oscuras profundidades.
Y será ella en su ocaso
aferrándolo a la existencia
hojas, flor y fruto su herencia
y dará fe de su fugaz paso
por el mundo.
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Autor:
vespertino (
Offline) - Publicado: 11 de junio de 2026 a las 21:28
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Sheilo Sanz

Offline)
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