Capitulo

Midnightfrases

El último capítulo no llegó con un final…

llegó con un silencio que ya no me rompía.

 

Uno distinto.

Uno que no gritaba tu nombre en cada rincón vacío.

Uno que, por primera vez, no te estaba esperando.

 

Me cansé de buscarte en versiones de ti que nunca existieron.

En promesas que nunca hiciste.

En futuros que construí solo… mientras tú ya te ibas.

 

Y en ese vacío, donde antes dolías tanto…

me encontré.

 

No como el hombre que te amó hasta desbordarse.

No como el que se quedó tirado en la grama, desangrándose por dentro.

Sino como alguien que sobrevivió a su propia forma de amar.

 

Porque la verdad…

nunca fue que me arrancaste el corazón.

 

La verdad es que te lo puse en las manos…

y cerré los ojos.

 

Y cuando te fuiste,

no me dejaste vacío…

me dejaste abierto.

 

Aprendí que amar como yo amo no es un error…

pero sí una herida si no sé sostenerme.

 

Volví a ese lugar.

La misma grama.

El mismo sol que me cegaba mientras me rompía.

 

Pero esta vez no había sangre.

Solo memoria.

 

Me senté… y no te llamé.

 

Y eso fue lo más cercano a la paz que he sentido.

 

No porque dejé de amarte…

sino porque entendí que amarte no podía seguir costándome a mí.

 

Sigues viviendo en mí, eso no cambia.

Pero ya no como un incendio…

sino como una cicatriz que aprendí a tocar sin sangrar.

 

Fuiste real.

Intensa.

Hermosa… y también imposible.

 

Fuiste mi caída…

y sin quererlo, también mi reconstrucción.

 

Y me duele decirlo, pero es verdad:

 

Lo nuestro no murió ese día…

se transformó.

 

Dejó de ser un “nosotros” que nunca fue completo,

para convertirse en este “yo” que por fin empieza a sostenerse.

 

Una parte de mí siempre te va a extrañar.

Eso no lo voy a negar nunca.

 

Pero ya no desde la desesperación…

sino desde algo más limpio… más digno…

más mío.

 

Porque al final entendí algo que me costó sangre aceptar:

 

No se trata de quién se queda…

se trata de quién te obliga a volver a ti.

 

Y tú…

fuiste eso.

 

Así que hoy no te cierro a ti.

Me cierro a mí… a la versión que creyó que sin ti no podía existir.

 

Y aquí estoy…

 

Ya no sobreviviendo.

Ya no esperando.

 

Aquí estoy…

aprendiendo, por fin, a vivir conmigo.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.