Abre la ventana,
mira la mañana,
tu amor que pasó
no nos apagó.
Aquel fiel consejo
que guardo en el pecho,
hoy cambia de trecho
y me mira viejo.
Me mira de lado,
con ojo arqueado,
un poco de frío,
¡pero el mundo es mío!
Ya no hay amargura,
la tierra es madura,
tu esquivo reojo
no causa mi enojo.
El sol es un brote,
mi canto un azote
de luz y de trigo,
¡la dicha va conmigo!
Pasaste, es verdad,
con tu severidad,
pero el viento canta
y el alma levanta.
El tiempo lejano
nos dio la semilla,
hoy brota la orilla
de un fruto temprano.
Ya no hay un lamento,
lo disipa el viento,
la espina de ayer
es flor al nacer.
El brote florece,
el miedo decrece,
camino sin prisa...
¡Me queda tu risa!
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Autor:
Leoness (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de junio de 2026 a las 15:07
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
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